No puedo prometerte que todos los días de tu
vida vallan a ser alegres. No puedo prometerte que jamás te enfadaras conmigo tampoco
puedo prometer que no sufrirás o llorarás algún día. Sólo puedo prometerte que
yo estaré ahí, junto a ti, para hacer que sonrías aun en los peores momentos de
tu vida. Sólo hay que esperar y dentro de unos años si Dios quiere podré estar
físicamente contigo todos los días. Sueño con despertarme todos los días de mi
vida a tu lado y poder besarte. Sueño con ver tu sonrisa al entrar o salir de
casa. Sueño con ver tu hermoso rostro en un altar lleno de rosas y darte un “Sí,
quiero” que resuene en tu corazón todos los días de nuestras vidas. Sueños
estúpidos para algunos, nimiedades para otros. ¿Lo son? Independientemente de
eso tamaña es mi ansiedad por que lleguen esas dos palabras que desearía darlas
hoy mismo pero la fuerza del sino nos obliga a esperar. El amor arraiga fuerte
si lo hace y en mí ya salen sus primeras hojas. Lo eres tú, Mikel. Tú eres el
objeto de mi amor, de mi alegría y felicidad tal como Patroclo lo fue de
Aquiles. No estoy seguro de que sean las mariposas de mi estómago o el flujo de
tu amor por mis venas pero jamás pude sentir lo mismo. Noto los latidos de tu corazón,
fuertes y llenos de vida en cada uno de tus besos. Tus labios curan mi alma más
que cualquier otro remedio. Necesito probarlos una vez más y otra y otra y así
consecutivamente todos los días de mi existencia. Jamás pude encontrar a nadie
como tú. Jamás encontré un alma tan férrea y resistente que soporte tan bien mi
carga al igual que yo espero soportar la tuya. Te amo. Ahora y todos los días
de mi vida. Movekil
Te amo. Jasemo y Movekil