sábado, 13 de diciembre de 2014

Hamlet "Ser o no ser" Reflexión

Hamlet  Ser o no ser
Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, nada más. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno, ya libres del agobio terrenal, es una consideración que frena el juicio y da tan larga vida a la desgracia. Pues, ¿quién soportaría los azotes e injurias de este mundo, el desmán del tirano, la afrenta del soberbio, las penas del amor menospreciado, la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo, los insultos que sufre la paciencia, pudiendo cerrar cuentas con un simple puñal? ¿Quién lleva esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, si no es porque el temor al más allá, la tierra inexplorada de cuyas fronteras ningún viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes que huir hacia otros que ignoramos? La conciencia nos vuelve unos cobardes, el color natural de nuestro ánimo se mustia con el pálido matiz del pensamiento, y empresas de gran peso y entidad por tal motivo se desvían de su curso y ya no son acción.


REFLEXIÓN


Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Debemos acaso vivir y soportar todo el dolor que la vida nos tiene preparado o debemos luchar contra todo aquello que se nos viene encima y trascender uno a uno los obstáculos? ¿Sería correcto morir, dejar todo el dolor atrás? ¿Hay algo tras la muerte o es acaso un eterno letargo? ¿Si hubiera algo qué sería? Todas estas dudas nos llenan de desgracia; el no saber, la confusión, la especulación y la ignorancia convierten nuestra vida en una batalla por la supervivencia y, a su vez, en una lucha sin un sentido certero; pero el no saber qué más hay además de esta vida nos hace ser unos cobardes. Yo no sé si hay una vida tras la muerte o si hay un Dios creador. Yo considero, desde lo más profundo de mí, que la vida no nos odia ni nos lanza flechas ni piedras. La vida es un juego donde debemos utilizar nuestros recursos para sobrevivir. No hay un mal superior que nos odie por ser hombres o mujeres o por nuestra religión o nuestros gustos o sentimientos. La vida es para hacer lo que quiera y, en mi opinión, nunca nadie debe rendirse. Nunca todo está perdido; siempre hay un sentimiento que debe permanecer en nuestro interior y debe aflorar y guiarnos a lo largo de los años. Es la esperanza. Siempre debemos tener esperanza y luchar por lo que queramos luchar; ya sea la felicidad, el amor, el dinero o la paz. Así que no estoy de acuerdo con el mensaje que el texto transmite. Yo no me rendiría; no dejaría jamás de luchar ni de llorar, sangrar o sudar aun sabiendo que mi vida entera no tiene sentido ni jamás lo tendrá; porque, ¿sabéis qué? En mí reside un sentimiento más potente que cualquier lágrima o zozobro, un sentimiento que puede parar guerras y puede destronar a reyes, un sentimiento que llevaré conmigo a la tumba y se pudrirá junto a mis huesos y ese sentimiento es la esperanza. La esperanza que reside en los sueños; en un futuro feliz, pacífico y hermoso; en conocer este mundo y a estas gentes; en amar y ser amado; en luchar y reír junto a mis camaradas de viaje; y ese sentimiento hace que mi maldita vida sin sentido se vuelva por un instante, un segundo a lo largo de los eones, gloriosa; quizá sólo lo sea un poco, quizá nadie me recuerde una vez muerto; pero mi lucha, mi vida, habrá sido por un instante Gloriosa; y eso da sentido a cada flecha y pedrada de la áspera fortuna, a cada incertidumbre, a cada azote e injuria de este mundo, a cada insulto que sufre la paciencia y a cada día, lágrima y emoción que haya pasado por mi mortal cuerpo. Así que díganme ustedes, ¿serán o no serán?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Armonía

¿No es hermoso este mundo? ¿No sientes la armonía que hay? Alguna vez miro a lo lejos desde un mirador y veo inmensidad. Veo montañas, veo ciudades, veo vida y todo está viviendo y coexistiendo unido.  Eso es simplemente brillante. ¿Jamás te has parado a pensar cómo sería vivir sin árboles o sin manzanas o sin osos? ¿Qué hubiera sido de nosotros sin todo eso que amamos? Me encanta ver los paisajes, las montañas, las mesetas, los bosques o los caminos llenos de hierba en el monte y también escuchar a los pájaros, grillos y niños jugando en un parque. Pero lo más hermoso de este mundo es la armonía. ¿No sientes la armonía que cubre nuestro mundo? ¿No entiendes lo hermoso y brillante que es vivir en armonía con los demás seres? Lo malo es que cada día esa armonía que tanto amo se va rompiendo. La gente tala los bosques y extermina a las criaturas que viven en ellos pero no sólo eso. También nos destruimos unos a otros meros límites de territorio o por una pelea que hace siglos tuvieron nuestros ancestros. Eso no es justo para nadie. Yo quiero ver a todo el mundo en paz, sin guerras. Quiero sentir la armonía que se respira en nuestro mundo y por encima de todo quiero conocer a todos los seres que habitamos este planeta. Este mundo es inmenso y está lleno de historia e historias y quiero conocerlas todas.

martes, 4 de noviembre de 2014

Tú

Te observo, te deseo y admiro tu belleza cada vez que la veo. Te miro a esos preciosos ojos cansados y veo inocencia y docilidad. ¿Cuán puro amor anhelo  que no sólo cuando te veo te deseo más cuando no te veo te extraño? ¿Cuán puro es tu corazón que sin saberlo me has sumido en esta terrible búsqueda de amor sin razón alguna? ¿Cuán puro es tu corazón que has confundido mi razón, has perturbado mi pensamiento y mis deseos se han centrado… en ti? ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué cada vez que te veo mi corazón late tan fuerte? ¿Por qué cada vez que te veo no puedo evitar anhelar tan sólo un beso tuyo, anhelar una caricia o anhelar un abrazo? ¿Por qué cada vez que te veo me puede el deseo y quiero hablarte, besarte y abrazarte como si no hubiera un más además de nosotros? ¿Acaso no es imposible? ¿Acaso todo eso que estoy sintiendo no acabará cayendo en un eterno olvido?, ¿no acabará siendo perdido, olvidado y por nadie recordado? ¿Acaso me miras cuando no te miro?  ¿Acaso me deseas tanto como yo te deseo a ti? ¿Acaso me conoces? ¿Acaso no has olvidado aquella vez que una palabra mía fue dirigida hacia ti? ¿Acaso no has olvidado tu respuesta a dicha palabra? ¿Acaso te das cuenta de que por ti pierdo la razón pues sin quererlo me domina el corazón? ¿Acaso mi pecho está en lo cierto y por ti debo luchar? ¿Acaso es tan sólo la locura que mi mente inmadura ha creado para dominarme? No lo sé. ¡No lo sé! Yo tan sólo sé que no puedo aguantar un día más sin ti… sin el calor de tu cuerpo entre mis brazos, sin el cosquilleo estúpido y molesto que me provoca la sensación de tenerte cerca, sin poder agarrarte, contra la pared empujarte y besarte como si no hubiera un mañana. ¿Acaso no están viendo tus cansados, hermosos e inocentes ojitos de gacela lo que tu presencia me está haciendo sentir? Si tan sólo… si tan sólo pudiera hacerte mío; si tan solo pudiera pasar el resto de mi vida contigo; si tan sólo pudiera gobernar mi mente; si tan sólo pudiera con dos dedos golpear tu frente… Sería feliz.  

viernes, 31 de octubre de 2014

Escena 5

Acaricio tu cara mientras tus dulces ojitos de gacela me miran, tan gráciles, tan hermosos. Beso suavemente tus labios y mi corazón comienza a palpitar cada vez más deprisa. Acaricio tu corto cabello mientras te beso la frente con delicadeza. Sonríes; tu sonrisa es muy hermosa y llena de pasión. Coloco mis manos en tu cintura y te beso mientras voy subiendo poco a poco mis manos hasta agarrar tus hombros. Comienzo a desabrochar tu camisa botón por botón y te escucho susurrar “Te quiero”; sonrío y continúo. Tu torso queda desnudo; eres tan hermoso… Beso tus labios, luego tu cuello y bajo a tu pecho. Gimes y vuelvo a besarte la boca. Me quito la camiseta y me siento en la cama. Atrayéndote hago que te sientes encima de mes piernas mirando hacia mí y comienzas a besarme al tiempo que me acaricias la espalda. Estás nervioso y puedo verlo. Tenías ganas de que esto pasara. Te agarro y te doy la vuelta tumbándote en la cama y colocándome sobre ti. Beso tu cuello a la vez que agarras mi espalda con fuerza. Voy bajando mi mano desde tu pecho hacia abajo y llego a tu entrepierna. Gimes y me agarras todavía más fuerte.

“Te quiero” repites dos veces. “He deseado esto tantas veces y no podía decírtelo. Deseaba besarte cada vez que te veía pero no podía” susurro a tu oído. “Te he amado desde la primera vez que te vi y ahora todas esas noches pensando en ti y todas las lágrimas que he derramado han merecido la pena. Te amo” continuo. “Eres el chico más bueno, hermoso y sincero que he conocido y quiero pasar el resto de mi vida a tu lado” respondes con tu clara voz mientras ves las lágrimas que derramo. Me das la vuelta y te sientas sobre mí. Sonrío y golpeo tu frente con dos dedos. “Baka” susurro.








Me besas y acaricias mi oscuro cabello mientras mis brazos te rodean. Tengo calor; mucho más que nunca y me encanta. Te levantas y me agarras de las manos para que te siga. Me pongo en pie y comienzas a besarme. Te empujo contra una pared y comienzo a besar tus brazos y tu espalda. Me agarras y te das la vuelta. Colocas mi mano en tu entrepierna y gimes. Desabrocho el botón de tu pantalón y poco a poco voy bajando la cremallera. El pantalón cae dejándote cubierto tan solo por unos  bóxer verdes. Beso tu cuello y voy bajando a la vez que besándote tu pecho y tu tripa.
Al llegar a arrodillarme coloco la mano sobre tu polla erecta cubierta todavía por el bóxer. Es enorme. La mordisqueo un poco y lanzas un suspiro de placer. Bajo lentamente tus calzoncillos pudiendo ver tu gran y erecto miembro ante mí. Tenía muchas ganas de verlo. Lo agarro y muevo la mano de arriba abajo viendo como tu respiración se remarca y se acelera. “¿Te has depilado para mí?” te pregunto. “Sí” musitas. Coloco tu miembro erecto en mi boca y lo lamo de arriba abajo. Te agarro el culo muy fuerte y te doy una palmada. Gimes y continúo lamiendo cada vez más deprisa. Saco tu polla de mi boca y la agito al tiempo que lamo tus huevos. No paras de gemir y suspirar; te encanta.
Me levanto, te agarro por la cintura y te beso. Me empujas lentamente y me haces sentarme sobre la cama. Te agachas y besas mi cuello mientras me desabrochas el pantalón. Me quitas el pantalón y el bóxer del tirón dejándome desnudo. Agarras mi pene y te lo metes en la boca muy rápido. Me encanta. Lo lames velozmente arriba y abajo, hasta el fondo y te atragantas más de una vez. “Ya cogerás práctica con el tiempo” susurro. Continúas lamiéndolo y agitándolo y me encanta cómo lo haces. Siento mucho placer y suspiro suavemente mientras lo haces.
Me levantas y me susurras al oído “Fóllame”. “Es tu primera vez con un hombre, ¿no?” te pregunto. “Sí” respondes con una voz nerviosa. “Quiero que me folles y sé que me va a doler mucho pero quiero que lo hagas” continúas. “Estoy deseando que lo hagas; llevo mucho tiempo deseándolo” concluyes. “Relájate y cálmate. Haré que te encante” respondo. Te coloco a cuatro patas sobre la cama y comienzo a lamerte el culo. “Hay que dilatarlo un rato” digo y sigo lamiendo. Escupo y rodeo tu ano con la saliva. Te meto un poco el dedo y gimes en alto. Sigo lamiendo y echándote saliva. Te está gustando esto. Meto ligeramente mi lengua dentro de ti y suspiras de placer. Escupo y dilato. “Ya está bastante dilatado. Tienes ganas y se nota” explico.
Me arrodillo y te hago bajar más el culo para poder metértela bien. “¿Preparado?” te pregunto. “Sí; estoy nervioso —admites—; ¿dolerá mucho?”. “Un tanto —te respondo—. Voy a ello”. Coloco mi pene en tu ano y voy empujando lentamente. Meto un poco y gritas. “tranquilo. Iré metiéndolo poco a poco” digo calmado. Meto un poco más y espero. Te está doliendo y estás suspirando mucho. Se nota que jamás te lo habían hecho. Continúo hasta haberla metido entera y espero a que te calmes un poco. “Duele” gimes. “Ahora voy a ir metiéndola y sacándola lentamente” digo. Poco a poco voy metiéndola y sacándola mientras veo cómo te apoyas sobre tus brazos y suspiras. Poco a poco te vas calmando así que voy metiéndola más deprisa. Te agarro por la cintura y te pongo de rodillas mientras te follo para poder besarte. Te agarro el cabello, inclino tu cabeza y te beso el cuello. Te empujo hacia delante, vuelves a sostenerte con las manos, te agarro la cadera y te follo muy rápido. Gimes muy alto. Te encanta.
Saco mi pene de ti y te tumbo boca arriba. Elevo tus piernas y te la vuelvo a meter. Te miro mientras te follo y veo cómo suspiras de placer. Te encanta. Comienzas a tocarte mientras te beso y te follo más fuerte. Me está encantando y a ti también. Apoyo mi pecho sobre el tuyo y beso tu cuello. Te follo más rápido cada momento. “Córrete” susurro. Te masturbas con una mano y con la otra me agarras la espalda. Gimes; gimes muy alto, me besas y te corres. Suspiras, estás cansado. Acelero el movimiento de mi pubis, gimo y te follo todo lo deprisa que puedo. Viene; noto cómo viene a mí. Gimes, gimo y me corro dentro de ti. Suspiro. No puedo más; estoy muy cansado.

Saco mi pene de ti y me tumbo a tu lado. Beso tu mejilla. “¿Te ha gustado?” pregunto. “Mucho —asientes—; no ha dolido tanto como me esperaba”. “Yo sé hacerlo y por eso no te ha dolido” río. “Tenía muchas ganas —digo— llevaba meses esperando esto”. “Te amo; te amo más de lo que jamás he amado a ninguna chica —admites—. Eres perfecto”. “Baka, tú también eres perfecto —respondo—. Te amo”

lunes, 27 de octubre de 2014

Esfuerzo

Yo sólo quiero ser feliz en esta vida. No me importa si no llego a ser un escritor de éxito ni el mejor profesor de latín del mundo; tan sólo quiero poder llegar a anciano y sentirme feliz por la vida que he tomado. Quiero sacarme la carrera de clásicas. Quiero viajar alrededor del mundo y conocer a cuanta más gente mejor; quiero ver otras culturas y otras historias. Quiero casarme con un hombre que me ame y a quien yo ame y tener dos hijos; el primero debe ser una chica y el siguiente un chico. Quiero vivir en un lugar en el que sea feliz; no importa si es un pueblo o una ciudad mientras sea feliz y esté rodeado de gente que me quiera. Trabajaré y educaré a los jóvenes hasta mi jubilación y, tras esto, me dedicaré a vivir feliz junto a mi marido sin ataduras; veré cómo mis hijos tienen hijos y amaré a mis nietos tanto como a mis hijos; los educaré y les contaré mi historia. No quiero esforzarme demasiado pero sí lo suficiente. Debo estudiar y dar lo mejor de mí en todo momento y a toda persona. Debo esforzarme por forjar una vida feliz para mí, para mi marido y para mis hijos; pero no debo enyugarme a una vida de trabajo. Quiero cumplir mis metas, quiero forjar mis amistades y enlazar mi destino con el de otros. Pero para cumplir mis metas debo esforzarme un poquito cada día; un poquito poquito poquito y poco a poco tendré mi destino en mis manos. 

martes, 30 de septiembre de 2014

Gaara

La historia de Gaara. 
Tributo a Naruto.


Cuando nací maté a la mujer a la que llamaban “mi madre”. Para convertirse en el ninja definitivo mi padre utilizó una técnica para ligar a mí una encarnación de arena. Fui un monstruo desde que nací. Siempre estuve solo, toda mi villa, todos los habitantes de la Villa Oculta de la Arena me odiaban por ser lo que era. Me dolía. Intenté hacerme daño más de una vez pero era inútil; la arena me protege de cualquier daño pero me seguía doliendo. Yashamaru siempre me cuidó. Siempre estaba a mi lado y me protegía de todo y de todos pero, por más que lo intentaba, no podía hacer que me sintiera siempre bien. Con él podía llegar a sentirme aceptado, a sentirme querido por alguien cuando nadie más lo hacía. Él era especial, siempre me quiso pese al monstruo que llevaba dentro. Una vez me vio intentar clavarme un cuchillo. Todavía no sé bien por qué lo intentaba una y otra vez, no sé por qué intentaba hacerme daño cuando siempre un chorro de arena lo impedía; quizá tuviera siempre la certeza de que no iba a suceder nada o tal vez tuviera la esperanza de que el cuchillo se clavara de verdad y ese fluido rojo saliera de mí; eso significaría que yo era normal, pero nunca sucedió eso. Cuando Yashamaru me vio intentar clavármelo le pregunté algo que siempre había querido saber pero que jamás tuve el coraje de preguntar: “¿Te duelen las heridas?”; a lo que Yashamaru respondió: “Un poco, pero se curan enseguida”. La respuesta de mi amigo hizo que mi curiosidad me picara un poco más y una pregunta surgió dentro de mi mente. Con una tremenda sensación de inseguridad le pregunté: “¿Cómo es el dolor?”. Me miró con unos ojos pensativos y continué; “Nunca me han hecho daño y por eso me lo preguntaba…”. Su voz se tornó tenue y sus palabras se entorpecieron cuando me respondió: “¿Cómo podría explicárselo?” pensó en voz alta “Sufres mucho, muchísimo… Cuando una persona recibe un disparo o se corta se pone muy malito y no puede pensar con claridad. No sé explicarlo bien —añadió—, pero no es la mejor condición en la que encontrarse”. ¿Era eso cierto? ¿Estaba Yashamaru sufriendo por los cortes que tenía en ese momento? ¿Estaba Yashamaru sufriendo por las heridas que yo le había hecho? “Yashamaru, ¿me odias?” Pronuncié. “Verás —dijo él—; durante el curso de la vida, las personas le hacen daño a los demás y se hacen daño; pero, es difícil odiar a alguien.” Me sentí bien al oír que no me odiaba. Me sentí querido, tal como pocas veces en mi vida me he sentido. Le agradecí lo que acababa de decir y le dije que entendía qué significa el dolor. “A lo mejor yo también estoy herido, como todos los demás —añadí—. Siempre me duele aquí —dije agarrándome el corazón—. No estoy sangrando, pero tengo una sensación extraña en el pecho…”. Yashamaru se acercó, tomó mi cuchillo y se hizo un corte en el dedo. Quedé sorprendido ante tal acto; ¿por qué alguien querría hacerse daño? Su sangre goteaba y me sentí extraño. “La carne herida sangra y puede que parezca doloroso; pero, a medida que pasa el tiempo el dolor desaparece. Si utilizas alguna medicina se cura incluso antes; pero las peores heridas son las de tu propio corazón. Esas son difíciles de curar” me explicó. “¿Una herida en el corazón?” pregunté. “Una herida en el corazón es distinta a una herida en la carne —continuó—. Las heridas en el corazón no tienen medicina para curarlas y hay veces que nunca se curan. Pero hay una cosa que puede curar una herida en el corazón. Es una medicina un tanto molesta y sólo puedes recibirla de otra persona” sus palabras me hacían sentirme más interesado por momentos y un atisbo de esperanza brotó en mí. ¿Podría curar la herida en mi corazón? “¿Cómo puedo curarla?” pregunté con interés. “Lo que puede curar una herida en el corazón —respondió— es el amor”. “¿El amor?” pregunté “Y, ¿eso cómo se consigue? ¿Qué debo hacer para curar este dolor?”. “Gaara-sama, ya lo has recibido” dijo mirando el retrato de mi madre “El amor se basa en la devoción hacia alguien que te importa; y se demuestra preocupándote y protegiendo a esa persona; como mi hermana. Sé que mi hermana siempre te amó, Gaara-sama. El Shukaku de la Arena es un alma viviente que se utiliza para el combate. La arena te protege gracias a este amor. Creo que la voluntad de tu madre, mi hermana, se encuentra dentro de la arena —continuó—. Seguro que mi hermana quería protegerte incluso después de su muerte”. Mamá me quería. Tras escuchar eso me sentía con más vitalidad que nunca. Por unos momentos mi dolor había desaparecido gracias a mi tío. Yo era su familia y le importaba. El amor que mi tío me había dado ese día me curó por un instante la herida del corazón.
Ese mismo día le pedí a Yashamaru una medicina y salí corriendo de casa con más fuerza y vitalidad que nunca. Quería disculparme con un chico al que antes había hecho daño sin querer. Corrí todas las calles y callejuelas hasta su casa y llamé al timbre. Cuando abrió le dije que quería disculparme por lo de antes y le ofrecí la medicina pero, sin dejarme terminar me llamó monstruo y me cerró la puerta. Eso hizo que me desanimara. La motivación con la que había ido a su casa había desaparecido. ¿Por qué? ¿Por qué nadie me acepta? ¿Por qué nadie me quiere? ¿Sabéis el dolor que he tenido que soportar todos estos años? ¿Sabéis acaso cómo se siente un niño cuando todos le odian? Esa herida en el corazón se hizo una gran brecha a lo largo de los años y las decepciones.
Llorando y desmotivado volvía a casa. No paraba de pensar en lo solo que estaba. Sólo tenía a Yashamaru, pero quizá debiera conformarme con eso. Quizá debiera aceptar que todos me odian y seguir adelante solo.
Por la calle alguien tropezó conmigo. Era un borracho que no dudó en decirme que me apartara de su camino pero cuando me vio la cara sus ojos, su mirada se tornó como la de aquel niño al que acababa de visitar. No soportaba esa mirada, ese odio aferrado al miedo que sentían al verme. Lo podía ver y era horrible. Por un momento me descontrolé, perdí el control y lo ataqué. El borracho murió y yo seguí mi camino.
Apoyado en una columna de un edificio de la ciudad estaba mi padre, el Kazekage. Él me hizo esto. Él hizo que tuviera este monstruo en mi interior. ¿Me odia? ¿Me odiaba incluso antes de que naciera? Fue él quien me condenó a esta vida de dolor y apartamiento y algún día se lo haré pagar. Algún día le haré responder ante la culpa de mi dolor, me prometí.
Con el corazón doliéndome más y más decidí pararme en el camino y comenzar a pensar. No entendía por qué yo era el único que parecía un monstruo. “¿Acaso no había nadie como yo en el mundo? ¿Era bueno ser temido y odiado por todos? ¿Qué era yo?” Era muy doloroso. Recordé aquellas palabras de Yashamaru “Sólo el amor puede curar una herida en el corazón” y en ese momento me dolía, me dolía mucho.
En un segundo mi llanto paró pues una llevia de kunais acababa de caer sobre mi espalda, siendo parados por la arena. Intentaban… ¿matarme? Alguien a mi espalda estaba preparado para lanzar una segunda lluvia sobre mí. “¿Por qué…? —pensé enfurecido— ¿Por qué soy el único que tiene que pasar por todo esto?” Una segunda lluvia de kunais arremetió sobre mí; pero, esta vez me defendí. Tomé la arena y rodeé el cuerpo de aquel ninja. Lo aprisioné y estrujé hasta que no quedó nada salvo un cuerpo moribundo en el suelo. “¿Quién era? ¿Por qué había intentado matarme? —pensé— ¿Por qué alguien trataría de matar a un niño?”
Mi vista giró hacia un pequeño detalle. Una venda minúscula alrededor de su dedo. No… No podía ser. No podía creerlo. No podía… No. Tragué saliva y me acerqué al cuerpo malherido. Quité la tela que cubría su rostro dejando ver su rubio cabello y su hermosa cara. Era Yashamaru.
“Es usted muy fuerte… justo como imaginaba —musitó—, Gaara-sama” Estaba confuso, muy confuso en aquel momento. Mi tío, el único que me quería había intentado matarme. Las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos. El dolor de mi pecho se agudizó y me sentí más impotente que nunca.  Me arrodillé y comencé a llorar a su lado. Yashamaru apenas podía respirar y seguía sangrando cada vez más. “Por qué…? —pregunté entrecortado por las lágrimas—¿Por qué? Yashamaru, ¿por qué has…? ¿Por qué?” Sus ojos me observaban con una mirada apagada y seria. “¿Por qué? —volví a preguntar— Tú… Tú… Pensaba que eras…”. “Fue una orden —respondió él— Me ordenó matarte. Tu padre…. Kazekage-sama”. Mi padre había intentado matarme. “¿Mi padre…? —susurré— ¿Padre? ¿Por qué? ¿Por qué yo?”. “Tú naciste con el Shukaku de la arena —respondió Yashamaru—, y luego fuiste observado como un conejillo de indias, Gaara-sama. Pero ya no podías controlar el poder del alma viviente, Shukaku, y eras incapaz de manipular la arena a tu voluntad… —continuó— Tu existencia se estimaba como un peligro para la aldea. Antes de que eso sucediera...”. “Entonces —interrumpí—hiciste esto en contra de tu voluntad porque mi padre te lo ordenó…” dije llorando. “No —negó Yashamaru con tono tenue—, eso no es verdad. Es verdad que recibí la orden de Kazekage-sama; pero, podría haberla rechazado si hubiese querido” aquello me impactó “Gaara-sama —continuó—, en el fondo de mi corazón te odiaba. Te llevaste la vida de mi querida hermana al nacer —añadió—. El recuerdo de mi hermana… Intenté amarte pensando que tú eras su apreciado hijo; pero no pude. Mi hermana no deseó tu nacimiento. Se convirtió en el sacrificio de la aldea, y murió maldiciéndola. Tras eso, cargué con una herida que nunca podría curarse. Mi hermana te puso tu nombre. “El nombre de este niño es Gaara; un asura que se ama a sí mismo, y sólo lucha por sí mismo. Haciendo eso, puede continuar existiendo…” dijo. Tu nombre lleva esos deseos. Pero mi hermana no te puso ese nombre porque te apreciara o te amara. Te puso ese nombre para que pudieras seguir existiendo… porque odiaba y maldecía a esta aldea al morir, y quería que su propio odio existiera y permaneciera… para dejar que otros lo conocieran. No eras amado. Eso es —dijo muriendo —. Por favor, muere”. Yashamaru había muerto, por mi culpa. El dolor me estaba consumiendo y cada vez se hacía más fuerte. Me sentía más solo que nunca. No paraba de pensar en lo que me dijo. Un ser que se ama a sí mismo. El dolor se tornó en ira y estallé de rabia. Recordaba todas las mentiras que Yashamaru me había contado y gritaba. Me habían odiado, apartado y mentido desde antes de nacer. ¿Sabéis acaso cómo me podía sentir?
Tomé la arena con la que había matado a Yashamaru y la incrusté en mi cara, creando una marca, una marca permanente que mostrara qué era yo de verdad. “Amor” pone. Así, cada vez que me viera a mí mismo recordaría qué era yo. Un ser nacido y criado del odio. Un ser que sólo se ama a sí mismo. Un demonio que sólo lucha por sí mismo. Un monstruo. “Eso es gaara… Yo. Por fin lo entiendo; estoy solo. No confiaré en nadie, ni amaré a nadie. Estoy solo. Sí, estoy solo". 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Trevor y la fuente de la esperanza

¿Habéis escuchado alguna vez la historia de Trevor? Era un chico interesante; cada vez que lo golpeaban, pataleaban o humillaban se volvía a poner en pie y decía: “Dadme más.” El chico siempre andaba solo. Iba al instituto y todos le miraban con cara de asco, se apartaban de él y lo llamaban “basura”. Había intentado juntarse con personas con quienes más o menos se llevaba bien pero estas siempre lo rechazaban pues; ¿cómo iban a permitir que un loco desechable como él se juntara con alguien como ellos? Fuera del instituto las cosas iban tan mal o peor. Cada vez que salía a la calle alguien le amenazaba o le pegaba. Tenía miedo de todos. Un día no pudo más y se suicidó. Al día siguiente en el instituto celebraron una despedida y la tutora de su clase pidió a los compañeros de Trevor que hablaran sobre él. Dijeron cosas que llegaron a emocionar tanto a estudiantes como a profesores. Dijeron que siempre lo habían querido y apoyado, que lamentan su pérdida, que siempre habían querido ser amigos suyos y que era la mejor persona del mundo. Al acabar y dejar a todos llorando entró Trevor, quien había fingido su muerte, y dijo: “¿Por qué soy yo el único que no se ha conmovido con vuestras palabras? ¿Por qué soy yo el único que sabe que todas esas palabras son sucias patrañas de unos hipócritas? Vosotros, compañeros, sois los mismos que me llamáis loco y me miráis con cara de asco cada vez que me veis, ¿por qué decís ahora que me apreciáis tanto cuando la verdad es que estáis deseando verme muerto de verdad? Vosotras, compañeras, ¿por qué os lamentáis de no ser mis amigas cuando cada vez que me he intentado juntar con vosotras me habéis rechazado como, según decís, la basura que soy? ¿Por qué nunca habéis intentado conocerme? ¿Por qué jamás me habéis tratado como a un igual sino como una rata o un objeto de usar y tirar? ¿Por qué habéis hecho emocionarse al público con vuestra sarta de mentiras?; ¿acaso no conocían la verdad que tratasteis de ocultar con las bellas palabras sin sentido que decís?”. La historia es triste, ¿cierto? Pero, lo más triste es que nada cambió. Todos siguieron considerando a Trevor un loco y una basura y nunca nadie de ese instituto llegó a conocerlo de verdad; pero la parte buena es que un día se topó con alguien que de verdad lo aceptaba, conocía y quería y fueron felices juntos; o eso es lo que todos queríais oír para poder saciar ese extraño sentimiento que os comía por dentro. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Sigo aquí

¿Quién soy yo? ¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez? En mi vida he sido muchas cosas pero una destaca sobre ellas. Soy un mísero interrogante. Lo soy todo y a la vez nada. Nunca nadie ha sabido quien soy. Siempre he estado apartado; me han apartado como a alguien raro. Nunca me han dejado jugar en sus grupitos ni acercarme. Soy raro, dicen algunos, soy un loco, dicen otros; pero ¿quién soy yo? ¿Alguna vez alguien se ha molestado en conocerme? Siempre he querido ser real, dejar de ser una ilusión o una sombra para todos pero, ¿puedo ser real? ¿Soy algo más que una simple sombra de un niño apartado de los demás antes de poder siquiera sentirse un humano? ¿Soy un humano? Siempre me habéis dejado solo; siempre he sido solo yo contra vosotros, nunca he tenido a nadie a mi lado; ¿sabéis acaso cómo me he sentido? ¿Sabéis la enorme carga que tiene un niño cuando lleva sobre si tanto dolor, tanta soledad? Decidme: ¿merece un niño tener que luchar todos los días contra todos para poder sobrevivir? Me habéis atacado, golpeado, humillado; me habéis utilizado como un objeto y me habéis desechado; toda mi vida he sufrido vuestra superioridad al verme, al humillarme; siempre me he creído una basura por ser quien soy, por estar solo y ser vuestro saco de arena; toda mi jodida vida he aguantado vuestros golpes. ¿Tan humillante ha sido mi vida? ¿Era normal que un niño se preguntara todos los días si merecía la pena seguir viviendo, si merecía la pena seguir aguantando vuestras burlas y vuestras miradas de asco? ¿Acaso soy una mala persona? ¿Acaso os hice daño antes siquiera de tener consciencia de ello? Si es así lo siento; lo siento, joder. Siento haberme interpuesto en vuestra vida, siento ser inferior a vosotros, los reales, los físicos. No… No me pienso disculpar ante vosotros por ser inferior a vosotros, mis lores. Siempre he sufrido por vuestra culpa. Siempre me habéis hecho daño y jamás me he defendido, he aguantado vuestros golpes una vez tras otra; un día tras otro he llorado por vuestra culpa. Pero, ¿sabéis qué? ¡Sigo aquí! Sigo aquí luchando cada día contra vosotros. Sigo aguantando vuestras putas burlas y miradas de asco. Pero hay un problema. Yo ya no soy un niño sino que soy un hombre. He sufrido vuestros golpes y he salido intacto de todos y  cada uno y sigo aquí. Afrontadlo, no tenéis mi nivel, soy más fuerte que todos vosotros juntos. Os habéis aliado todos en mi contra y no me habéis derrotado. Ya no soy aquel niño inocente con el que jugasteis. Ahora soy algo superior. Algo que ni toda la humanidad junta podría derrotar. La diferencia es que ya no estoy solo; tengo gente que de verdad me ama, de verdad me conocen, de verdad ven mi interior y les gusta. ¿Conocíais vosotros mi interior antes de hacerme daño? Era solo un niño. Y bien; ¿quién soy yo? Yo soy humano, soy real, soy uno más de vosotros, soy hijo, amante y amigo, soy un lobo, soy un león; soy fuerte, más de lo que jamás habríais imaginado; soy alguien que sonríe después de haber llorado hasta desfallecer, soy alguien nuevo, soy alguien que perdona, soy alguien que lucha por quienes ama, soy alguien que ha sufrido vuestra ira pero a quien jamás habéis dado un solo golpe certero; soy un niño, soy un hombre, soy el amor y el odio, soy la serenidad y el temor; soy el único interrogante que jamás os atrevisteis a responder, soy la pregunta en el aire, soy algo más de lo que jamás os atrevisteis a ver. Eso es quien soy pero sobre todo Yo soy Falke. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Soledad

¿Alguna vez os habéis preguntado qué es la soledad? Yo creo que sabéis el concepto pero que no tenéis ni idea. Yo he vivido la soledad muchos años y todavía ahora la soporto en parte. En mi opinión no hay mal peor para una persona. La soledad es dura y, a veces, dolorosa. Es un enorme mal en el cual, si entras es difícil que salgas. La soledad es curiosa. Siempre va a atacarte, siempre va a desmoralizarte y hacerte pensar mal. La soledad es fría, es duda, es no saber qué hacer. La soledad es estar un día normal en casa sin hacer nada porque no tienes a nadie con quien charlar o pasar un rato jugando a los videojuegos. La soledad es sentarse solo en el patio del colegio y  ver a los chavales jugar mientras te imaginas que eres uno de ellos; hasta que tu mente se retuerce y te dice “Tú nunca podrías ser uno de ellos. No te quieren, Te odian. Te odias, admítelo.”.  Soledad es aburrirte en casa y salir y patear una y otra vez el pueblo en busca de algún niño más pequeño que tú que te de conversación un rato porque estás solo y no tienes a nadie. La soledad te hace dudar de todo y de todos; hasta de ti mismo. Piensas que todos están en tu contra, que todos te consideran diferente, que todos te desprecian por vestir el negro o por gustarte otras cosas; cuando no es así, cuando eres normal, cuando te gusta lo mismo que a ellos, pero ellos no lo saben. Soledad es desear más que nada ser uno de ellos, encajar en sus grupitos de seis y charlar como tú bien sabes. Soledad es creer que nadie te aceptaría como eres por el mero hecho de que no te conocen. ¿Es eso verdad? ¿Me criticáis a las espaldas por estar sólo o por ser diferente? ¿Es verdad que nunca voy a encontrar a nadie adecuado con quien echar una partida a la máquina, con quien comer pipas en un parque sin charlar de nada o con quien reír un chiste estúpido?  Deseo eso; deseo eso más que nada en este mundo. Deseo tener una vida como todos los demás chicos del instituto. Deseo reír, gastar bromas y no parar de hacer estupideces con los colegas porque estoy siempre solo sentado en el patio del instituto viendo a los demás chavales reír y jugar mientras me  imagino a mí mismo con ellos pues no tengo a nadie con quien hacerlo.
Eso es la Soledad.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Carta a unos Camaradas.


Viva. Viva la jodida vida. Viva nuestro poder, nuestra libertad. La vida es grande, es enorme, es el mayor regalo que jamás nos han dado. Luchemos. Luchemos por ella. Vivamos, disfrutemos, gritemos a los cuatro vientos en un día lluvioso. La vida es lo mejor del mundo pero aún mejor es que tenemos libertad para vivirla y disfrutarla a tope. Gritemos, vivamos aventuras, conozcamos nuevos camaradas en nuestro camino. Luchemos contra monstruos, escribamos nuestra historia en un rollo de papel. Es nuestra vida y quiero vivirla y compartirla con los amigos, con los camaradas con los que me he encontrado. He vivido miles de historias y quiero vivir miles más a su lado. Son fantásticos. Me hacen reír y siento que estoy a salvo a su lado. ¿No es eso lo mejor? Sentirnos a salvo de todo junto a quienes queremos. Deseo cruzar la tierra, escalar montes, atravesar desiertos a su lado. Son mis amigos y son los mejores del mundo. Vivamos juntos miles de aventuras.
“Tener algo que proteger nos hace más fuertes que cuando no tenemos nada.”
Os protegeré siempre, camaradas.
Atte. Falke Baum

Dirigido a Lyrica Blackwolf y a Richard Drummond

viernes, 5 de septiembre de 2014

Historias

¿Alguna vez he mencionado que me gusta viajar en metro? La verdad es que me apasiona. Me apasiona la de gente desconocida que viaja junto a mí. Me gusta mirarlos y ver cómo son pero lo que más me gusta es imaginarme sus historias. Todo lo que han vivido. ¿No sería impresionante conocerlo? ¿No sería hermoso saber todas sus historias? Por eso me encantan las ancianas. ¿Cuántas historias tendrán para contarme? Las admiro. Han pasado por tanto hasta llegar hasta donde están. Hace poco me senté en frente de una anciana en el metro. Estaba escuchando a unos jóvenes hablar y cuando se bajaron me dijo “Se han equivocado de escalera. Querían ir a una tienda pero se han bajado en Moyua: Diputación; tendrán que dar un buen paséo.” A mí me pasa eso de bajarme en Moyua Diputación muchas veces. Y siempre subo la escalera, veo “Elcano” en la escalera de enfrente y bajo. Hay que ver cómo conocía las paradas. Me gustaría conocer sus historias. En el metro veo a madres con niños y bebés, a futbolistas después de un partido, a músicos con la guitarra… ¿A dónde irán? ¿Cuáles son sus historias? Me gustaría conocerlas, sus triunfos, sus derrotas, sus lágrimas y sus llantos de emoción. ¿No os gustaría a vosotros conocer las historias de la gente? 

martes, 2 de septiembre de 2014

Disfruta de la vida



Disfruta. Disfruta de cada momento, disfruta de cada historia. En la vida te van a pasar millones de cosas y yo quiero que las disfrutes una a una. Disfruta tu infancia y tu niñez. Juega con tus amigos en el parque, en casa o ve a la playa con tus padres. Disfruta tu adolescencia porque ya puedes pensar por ti mismo y decidir. Disfruta de tu edad adulta y tu vejez porque la vida no dura una mierda y se debe aprovechar. Disfruta. Ve los viernes y sábados de fiesta. A un bar, a otro, a una discoteca. Conoce personas nuevas. Emborráchate hasta caer muerto. Disfruta. Es tu jodida vida. No la pases llorando en un rincón. Tírate a una tía con berzas tremendas y a un tío con unos músculos de campeonato. Y si quieres los dos a la vez. El sexo es sólo sexo. El sexo es placer. No importa si es hombre o mujer. Lo que importa es que te va a encantar. ¡Disfruta coño! Disfruta ahora que puedes porque cuando llegues a los cincuenta, el culo se caiga la barriga se agrande y te duela la espalda podrás al menos recordar estos días que tanto te encantaron.

sábado, 16 de agosto de 2014

Día tras Día



Día tras día veo en el telediario muerte y pobreza. Un día de otro en pos la noticia es la misma. Bombardeos en Gaza y desahucios en España; recortes en sanidad, educación, despidos, paro, hambre… Todos los días las mismas jodidas noticias. Estoy harto de encender la televisión y que me muestres muerte y vidas destrozadas. Es doloroso; me duele ver el mundo llorar. El planeta, la vida misma está llorando a causa de todo lo que pasa día tras día. ¿Cuántas muertes más debemos observar antes de que los grandes dueños de nuestras vidas hagan algo para ayudar en vez de contar sus piscinas de billetes, oro y zafiros? ¿Debemos morir todos? ¿Es eso lo que queréis? ¿Queréis que demos nuestras vidas para vuestras egoístas e inicuas causas? ¿Queréis vernos a nosotros, los oprimidos, los que somos engañados para creer que tenemos esa lejana idea ya casi olvidada llamada “libertad”, los que luchamos día tras día para conseguir un pedazo de pan que llevarnos a la boca, los que somos desalojados de nuestras propias casas por no tener esa injusta cosa llamada “dinero”, los que creemos que sois justos y que lucháis por nosotros cuando sólo os dedicáis a mirarnos como si fuéramos basura con la que divertiros en vuestros ratos libres, los que de verdad lloramos la pérdida; no… los que de verdad conocemos ese concepto llamado “pérdida”; queréis vernos morir por vosotros? ¿Queréis vernos derramar sangre, sudor y lágrimas por vuestra causa? Pues lo haremos. Daré hasta la última gota de sangre de mi cuerpo por vosotros, mis líderes, mis dioses, mis maestros de ceremonias. Día tras día moriré por vosotros. Una y otra vez moriré si hace falta con tal de preservar vuestro poder, vuestro control sobre todas las vidas de planeta. ¿Es eso lo que queréis? ¿Estaríais conformes si ve vierais morir día tras día como le pasó a Prometeo? No pienso hacerlo. Estoy hasta los cojones de luchar por una causa injusta y falsa. Estoy hasta los cojones de ver la muerte que ocasionáis y que nos vendéis en un paquetito de treinta pulgadas. Yo juro por mi pueblo, por los oprimidos, por los que mueren y los que lloran, por los que pasan hambre y por los que sueñan con un futuro mejor, juro que lucharé, daré hasta mi última gota de sangre, sudor y lágrimas por lograr ese futuro mejor que todos necesitáis. No pienso permitir que todos esos niños que murieron de hambre, de frío o fueron destrozados por una bomba por vuestra culpa hayan muerto en vano. Lo único que espero es que algún día se haga justicia y que vuelva a nosotros esa lejana idea llamada “Libertad”.

viernes, 25 de julio de 2014

Robin Hood Team 001

Robin Hood Team
001 Le Boucher
Había aceptado el acuerdo verbal que Lupo me propuso. Limpiaríamos las calles de delincuencia y corrupción con su ayuda. El primer caso que nos propuso era el siguiente: Ha aumentado el número de personas desaparecidas en la ciudad desde hace tres meses. Un enunciado confuso y directo. ¿Qué pretendía Lupo diciéndome eso? Según él había sido una persona quien los había hecho desaparecer.  ¿Sólo una? —pregunté. Él lo afirmó y ahí comenzó la búsqueda.
¿Por qué éste hombre ha hecho desaparecer a tantas personas? ¿Cuántas han sido? Necesito un contacto en el cuerpo de policías. ¿Qué hace con los cuerpos? ¿Niños también? ¡Eso es! ¿Por qué desde hace tres meses? Es nuevo en esta ciudad. Pongamos que vino hace tres, cuatro o cinco meses.
Mensaje de texto al grupo: “John busca una lista de todas las personas que hayan venido a vivir a esta ciudad en un periodo máximo de cinco meses”
Mensaje de John: “Enviando fotos de la lista”
Diecinueve personas han venido desde entonces. Aquí debe de estar nuestro objetivo. ¿Será hombre o mujer? Tiene pinta de hombre pero es inteligente y sutil como una mujer. Me peino. La incertidumbre me pone nervioso. En la lista aparecen quince personas que han venido en familia, con hijos, y demás y cuatro han venido solos. Dos de esos cuatro no poseen los recursos para hacer desaparecer a alguien así que miraré en los otros dos. Uno es una mujer de treinta y dos años y el otro un hombre de cuarenta y cinco. Ambos son poderosos y con muchos recursos, tanto sociales como económicos y demás. Julia irá al apartamento de la mujer y Matt y yo iremos al apartamento del hombre.
Matt es un joven medio-alto medio-bajo con el cabello pelirrojo. Tiene ojos verdes y una sonrisa inocente. Es agudo, seguro de sí mismo, confiado y un poco asustadizo.
Nos situamos en el edificio de nuestro objetivo. Es una casa bastante grande. En el sector uno de la ciudad. Tiene dinero pero no tanto como los demás habitantes de ese sector. Entramos. Con tan solo ver la entrada de la casa de este hombre podemos comprobar su elegancia. Ha viajado mucho ya que se pueden ver numerosos objetos traídos de diferentes países. A la derecha hay una biblioteca de dos pisos con un escritorio y varios muebles entre medio. Entre ellos el diván en el que este psiquiatra pasa consulta a sus pacientes.  Recuerdo a Lupo.
Mensaje a Lupo Gianetti: “¿Qué tal la cena con nuestros sos sospechosos?”
Mensaje de Lupo: “Estupenda. La “Ensalada Niçoise” me ha salido estupenda aunque cierto señor sabe más de cocina.”
¿Cocina? ¡Cocina! Eso es… Se come a sus presas. Corro hacia la cocina y Matt me sigue. Abrimos su nevera y nada. Piensa, Falke, piensa. La despensa. Atravesamos la cocina y entramos a la despensa pero no hay nada. ¿Por qué no hay nada? Matt tropieza con algo al entrar. ¿Una trampilla? La abrimos y bajamos. Encendemos la luz.  Tres grandes congeladores alineados a la derecha de las escaleras bajo la trampilla. La sala es grande. Al fondo hay una nevera y en el centro varias mesas. Abrimos uno por uno los congeladores y encontramos carne humana envasada al vacío. Faltan los órganos. Cruzamos la sala y abrimos la nevera. Allí están los órganos.
“Debemos atrapar al asesino” susurro a Matt quien no cabe en sí del miedo. Lo esperaremos en su biblioteca pero, hasta entonces misión cumplida.
Alguien cae de un salto al lado de las escaleras.

Se apagan las luces.

viernes, 18 de julio de 2014

Robin Hood Team La Leyenda


Me peino. Me acomodo mi gran tupé una y otra vez. Es difícil mantenerlo con esta forma todos los días. Hay quien me toma por un bárbaro; hay quien me toma por un loco; pero soy más que eso. No sólo reparto ostias a quien me cae mal o a quien no me paga. Si no lo hiciera estaría en su mismo lugar. En el lugar de un joven de las afueras que toda su vida ha estado luchando contra gente como yo; y ahora soy como ellos… No… Yo soy su líder.
Aquí; donde la gente es pobre, donde no tienen recursos y deben trabajar duro para conseguir llevar algo de comer a la boca de sus hijos; reinan los grupos, las bandas como la que yo domino, trabajamos como mercenarios a manos de quien nos pague. Normalmente suelen ser prestamistas a los que deben dinero las familias. Nos pagan por dar una paliza a un padre o una madre delante de sus propios hijos. No creo que esté bien hacerlo pero prefiero ser quien dé a quien reciba.
Me despierto. Me apetece estar más tiempo en la cama pero en una hora vendrá John Murdock, mi segundo en la banda. Coloco con firmeza los pies en el suelo y me levanto como si no deseara dormir para siempre. Me miro en el espejo. Mi tupé está destrozado, como todas las mañanas. Voy hacia el cuarto de baño. Caliento el agua y me ducho. No he tardado demasiado en salir. Si hubiera estado más rato bajo el agua no me hubiera dado tiempo a peinarme y desayunar.
Me miro en el espejo. Puedo ver mis marcas, mis cicatrices. Veo cada golpe, cada patada y cada caída; pero también veo cada vez que me he levantado y he devuelto cada puta ostia que me han dado. Mi vida no es fácil. Este barrio me ha hecho daño y me lo sigue haciendo. Lo peor es que me temen; mis amigos me temen, me ayudan porque saben que así no les haré daño pero saben que los echaría a los perros si me hacen enfadar. Eso los unos... Los otros se acercan a mí para tener poder; para hacerse notar en el barrio chuleando de que pertenecen a la banda. De esos debo estar atento. Podrían volverse contra mí... No lo consentiré.

Me peino. Mi tupé se asemeja, de alguna forma, a mi nombre. Me llamo Falke, Falke Baum, lo que viene a significar halcón. Mi cabello es largo por la parte superior y por los extremos inferiores. Con lo que cae de los laterales superiores hago las alas. Dos halas de laca, gomina y alisadas con unas planchas de pelo. La parte frontal está revuelta hacia delante, con gran volumen y ligeramente inclinada hacia arriba. Resulta extraño a simple vista pero la gente de este barrio me tiene demasiado respeto como para osar burlarse de mí.
Desayuno. Un zumo de naranja con unas tostadas. Al ser el líder de la banda me llevo más dinero que nadie, aunque no hay tanta diferencia, de los encargos. No sólo nos encargan apalear a gente sino que también amenazar, robar, ese tipo de cosas… No me gusta hacerlo. Lo hago sólo por sobrevivir. Desearía largarme de este sucio lugar y no volver. A veces ayudo a las familias de este barrio. Les doy algo de  dinero y me disculpo si les he hecho algo malo. No me gusta que me tengan miedo. Lo detesto ya que soy como ellos. Soy un habitante de este infierno dejado de la mano de Dios.
Llaman a la puerta. Murdock debe de haber llegado ya. Aún no estoy vestido. Le invito a entrar. Es un joven de dieciséis que ha sido amigo mío desde siempre. A ambos nos pegaban y yo trataba de defenderme pero él sólo lloraba. Sigue siendo un tanto infantil pero es astuto y muy bueno con la informática. Se sienta en una de las sillas de la meda y le digo que espere mientras yo me voy a vestir.
Miro en mi armario. No hay demasiado. Nunca me gustó tener demasiada ropa. Hace calor así que llevaré un chaleco negro sobre una camiseta roja y unos vaqueros blancos. Tomo el viejo reloj de bolsillo que siempre me acompaña y lo meto en los pantalones. Me calzo y ya estoy preparado. Bajo a la cocina. Murdock se ha servido una tostada. Me acerco a él y le quito un trozo. Me siento en la silla de al lado y me preparo para las buenas noticias que tiene para mí.
—    Lo tengo. He conseguido hackear la cuenta de la alarma de Lupo Gianetti —la luz de sus ojos es impresionante; al igual que mi forma de mirarlo cómo si no me importara lo que dice.
—    De acuerdo —bostezo y pienso en qué decir a continuación—. Esta tarde iremos cuatro. Seremos: Séneca, Edgar, tú y yo.
John se prepara para decir algo y yo lo detengo en seco con una mirada. De todos modos continúa.
—    ¿Por qué no ahora? —pregunta.
Decido no responderle a tan estúpida pregunta y busco mi móvil. Lo localizo sobre el escritorio de mi cuarto y me conecto al servicio de mensajería instantánea donde escribo en el grupo de la banda “S, E, J, H, 16h z: 3 C: 24.” Codificado en alfabeto griego. Lo que viene a ser: “Séneca, Edgar, John, Halcón a las cuatro de la tarde en la calle veinticuatro de la zona tres de la ciudad.” La zona tres es la zona de los pisos de la gente con dinero. Algunos tienen negocios importantes, como nuestro hombre.
Las siguientes horas pasaron rápido. Di una vuelta por el barrio y compré cerveza en el supermercado. A las tres de la tarde o así tomé una bolsa con el equipo de robo y me dirigí a la calle veinticuatro. Al llegar veo a dos de mis compañeros en la mesa de una cafetería tomando un gran vaso de zumo con dos pajitas. Están todo el día así. Me apoyo en la pared y comienzo a fumar un cigarrillo. Lo necesitaba. No soy adicto a fumar pero suelo hacerlo antes de un acontecimiento que me puede llegar a poner nervioso. Es como mi valeriana. Inhalo… Exhalo… Debería dejarlo antes de empezar. Tiro el cigarrillo a una papelera enfrente de mí y espero a John.
Éste viene cinco minutos tarde de la hora acordada. Me molesta pero no demasiado. Cruzo la acera y los demás me siguen disimuladamente. Edgar se queda frente a la puerta montado en su viejo auto. No queda bien un auto tan viejo con alguien tan caballeroso pero bueno… Primero entro yo al portal. No hay portero en ese momento, lo que es extraño. Al menos nos libramos de sobornarle. Saco de mi bolsa la máscara de hockey que me cubre la cara y el cabello. No debemos dejar ni un mínimo de ácido desoxirribonucleico en ningún lado. Llevo ya los guantes puestos así que subo por las escaleras. Oigo entrar a mis compañeros y oigo sus mochilas abrirse para sacar sus máscaras.
El bloque es lujoso. Ocupa todo el ancho de la calle. Casi todos los que viven aquí serán dueños de algo o altos cargos de una multinacional. En cada piso hay cuatro viviendas excepto en el ático. Los últimos tres pisos son una sola vivienda. Pertenece a nuestro hombre. Lupo Gianetti es el dueño de varias empresas. Su padre le dio en herencia el más importante noticiario del país: el Daily Word. Con el dinero que da el periódico compró una editorial a un viejo amigo de su padre que se iba a jubilar y no tenía descendencia. Tras eso fundó una academia de artes. En ella cualquiera puede aprender habilidades como escritura, pintura, fotografía, lucha, etc. por un precio muy muy bajo.
Llegamos a la puerta de su vivienda. La puerta no tiene llave sino que se accede mediante un código de diez dígitos. John lo teclea y la puerta se abre.  Entramos al gran recibidor y vemos toda la planta baja. A la derecha hay una gran cocina servida de todo lo posible y mucho más. A su lado hay una puerta a la pequeña terraza de este piso. A la izquierda una gran sala de estar al lado de un gran comedor. La sala de estar está repleta de tecnología. Un televisor enorme rodeado por cuatro altavoces lineares y más altavoces están repartidos por el resto de la sala. No entiendo por qué tantos. El gran comedor tiene una mesa muy larga donde caben trece personas; a juzgar por el número de sillas.
—    S; revisa este piso en busca de algo interesante. Si ves un portátil es mío, ¿ok? —le ordeno con tono firme.
—    De acuerdo F.
Subo junto con John al piso de arriba por las escaleras de la entrada. El penúltimo piso sólo tiene habitaciones al parecer…. No… también tiene un despacho. Una gran habitación con un escritorio en el centro y un portátil rodeado de papeles y carpetas sobre él. La sala tiene librerías contra todas sus paredes y un sillón en una esquina. Parece que es su sitio de lectura. Cojo su portátil y miro algún libro interesante. Encuentro una copia de Hamlet y la meto a la mochila junto con el portátil y un par de libros más. Mira en los cajones, Falke. Me acerco al escritorio de nuevo y abro un cajón. En su interior hay una vieja horquilla de plata. La tomo. Quizá la venda bien.
Registro el resto del piso pero no encuentro nada. Ni relojes ni joyas… Es un hombre millonario. Debería tener más objetos de valor. John grita “Halcón” y me reúno con ellos. Ellos sólo han encontrado un Ipod y una Tablet. No es gran cosa. Me esperaba más. Volvemos a bajar. Edgar nos espera con su coche. Le comentamos lo poco que hemos conseguido y volvemos a ir a los barrios bajos. Me quedo pensando. Este hombre es extraño. Tiene millones y millones pero no los gasta. Y si lo hace; ¿en qué lo hace? Sólo sé que construyó la academia de artes. Lupo Gianetti es extraño.
Ya en casa reviso el portátil en busca de algo importante. Tiene fotos con quien supongo que será su madre, con amigos y en fiestas que suelen organizar los hombres poderosos y los ricos para alardear de lo que poseen. Tiene documentos de sus propiedades… podríamos quitarle algo de dinero. No; paso de ello; él es bueno. Miro un par de carpetas más y encuentro un montón de manuscritos de novelas. ¡No pueden ser suyas! ¡No! Él no puede ser Levin Dean. ¿Enserio es el escritor más famoso de hoy en día? No puede serlo. Me pongo nervioso. ¿Por qué estoy nervioso? He robado el portátil de Levin Dean. He leído casi todos sus libros. Me encanta. Y le he robado el portátil.
Alguien llama a la puerta. Será John que querrá el portátil. Me levanto y me dirijo a la puerta. Tropiezo y me apoyo en la pared. Estoy muy nervioso. Debo calmarme. Llego hasta la puerta y abro. No es John.
Ante mí se asienta erguido un caballero. Su alta estatura y su mirada firme y seria lo convierten en alguien temible. La belleza de su estrecho cuerpo se realza con el oscuro traje que lleva puesto. Su rostro serio me mira. No tiene más de veinticuatro años pero el aire caballeresco que le dan el traje, el sombrero y el bastón que usa para apoyarse hace que parezca alguien mucho más maduro.
Lo miro. El hombre se apoya en su bastón con la mano izquierda mientras con la derecha juguetea con uno de las ondulaciones rubias de su cabello. Es él.
—    Hola —saluda con una cálida voz—. Mi nombre es Lupo Gianetti.
Mi corazón va demasiado rápido. Es Lupo Gianetti, el hombre al que acabamos de robar, y además uno de los escritores que más admiro. Mi corazón estalla y caigo a suelo. Me desmayo.
“Falke, sé fuerte.” Recuerdo la voz de mi madre diciendo esas palabras cuando era pequeño. Cuando era pequeño a penas teníamos para vivir. Mi padre era un alcohólico después de volver del ejército y no trabajaba. Mi madre tuvo que hacer numerosas cosas para darme de comer. Hubo días en los que ella dejaba de comer por mí. En este barrio pasan cosas así cada día. La gente se muere de hambre y los que no lo hacen se vuelven adictos al alcohol o a las drogas. Mi madre murió cuando yo tenía once años. Mi padre la mató. Llegó un día drogado y quería tomarla conmigo pero ella se interpuso y pagó el precio de la ira de mi padre. Yo no sabía qué hacer en ese momento. Sólo sabía que no quería ir a un orfanato así que ayudé a mi padre a que pareciera un accidente. Coloqué a mi madre en el garaje al lado de una estantería con herramientas y entre mi padre y yo tiramos la estantería sobre su cuerpo. La policía creyó que fue a coger algo y se le cayó encima. Lo sé. Una historia triste. En ese momento me prometí a mí mismo que sería fuerte y que nada me haría daño. El mundo es cruel.
Despierto. Estoy tumbado en el suelo, justo donde me caí. ¿Cuánto llevo dormido? Intento levantarme. Parece que no me duele nada. Me levanto y me dirijo a por un vaso de agua. No puede ser. El sombrero, la chaqueta y el bastón están colocados en el perchero. Está aquí. De nuevo los nervios. Me acerco a la cocina. Lo veo. Está leyendo uno de mis libros.
—    Cálmate, chico —dice con firmeza— sólo quiero hablar.
Le acabo de robar, ha venido a mi casa y ha esperado a que me recuperase. Si quisiera llamar a la policía lo hubiera hecho. Falke ten cuidado. Es un tío de lo más siniestro. Me siento en la silla de al lado.
—    Tiene una casa muy acogedora, señor Baum.
—    No lo es tanto como la tuya. Aunque yo la hubiera llenado de cosas; ya sabes, tienes dinero compas algo caro y lo colocas al lado del retrete.
Me mira serio y sonríe.
—    No sea usted grosero. Me ha costado averiguar quién era usted para hacerle una visita. Bueno… en realidad sólo tuve que ver la grabación de seguridad y relacionar la forma en la que sus compañeros le llamaban. Tiene usted un nombre muy peculiar así que no fue difícil encontrarlo.
Lo miro. Es extraña su forma de hablar. Parece un caballero inglés. Me irrita.
—    ¿Qué coño quieres de mí?
—    Veo que va usted al grano, señor Baum —dice entre risas—. Bien; lo que quiero es que su grupo de alegres ardillitas de los barrios bajos libere a la ciudad de la corrupción y la soberbia de los altos cargos y los ricachones que abusan de su poder y dinero.
Lo que acaba de decir me ha confundido. ¿Acaso no es él mismo uno de ellos? Permanezco en silencio y me mira. Debo decir algo; pero, ¿el qué? No estoy seguro de qué me está pidiendo. ¿Ser su aliado?; ¿o su sumiso? Piensa, Falke. Él me podría ayudar en mi objetivo. Por otro lado, ¿y si es un enviado de un político para erradicarnos? Estoy confuso. Es tan extraña esta situación.
—    Acepto. Trabajaremos juntos.
—    Me alegra oír eso, señor Baum.
Gianetti guió bien a nuestro grupo durante meses. Descubrimos una red de corrupción política en la cual estaba metido el mismísimo presidente. La seguimos y Gianetti fue publicando los datos de las personas corruptas. Numerosos políticos han perdido su puesto o están en la cárcel gracias a nosotros. Nadie sabe quienes somos. Todos nos conocen como el fantástico Robin Hood Team; un grupo de personas que localiza y lleva ante la justicia a criminales. La policía nos busca pero somos buenos escondiéndonos. Actualmente estamos localizando y apresando a los políticos implicados en la mayor red de corrupción de nuestro país.
“Julia” grito. Mi compañera aparece detrás de mí con su sigilo habitual en esta noche. Le presto unas cuantas bolas de gas y desaparece. La policía nos ha visto. Estamos huyendo pero nos persiguen. “A la derecha; segunda alcantarilla” escucho susurrar a julia de nuevo. Todos van hacia ahí mientras que mi compañera desaparece. De pronto una explosión de gas deja fuera de combate a los policías. Gas lacrimógeno, buena idea.  Corro y entro en la alcantarilla cerrándola tras de mí. Todos están allí excepto Julia. No… Aparece justo ahora detrás de nosotros. Estamos a salvo.
Ya en casa observo los datos recogidos y espero a que aparezca Lupo. Ese hombre es una buena persona pero es un tanto extraño. Cambiando de tema; sólo nos queda una persona clave para concluir la operación Ípsilon. El presidente Grant. Leonard Grant. Debemos planificar cómo pillarlo. Al fin y al cabo él va detrás de nosotros pero no sabe quiénes somos.
El equipo y yo trazamos un plan para desenmascarar al presidente Grant. Lo difícil era ponerlo en marcha. Necesitábamos ayuda de Lupo y deberíamos coordinarnos bien.  
Salgo del edificio abandonado que tenemos como sede del Robin y camino en dirección a casa. No está demasiado lejos. Veo a la panadera tirando el pan sobrante del día y a varios vagabundos esperando para pelearse por él. No soporto este ambiente. No me gusta ver a la gente luchar por comer. Algún día esto acabará. Llego a mi calle. Tres hombres esperan frente a mi casa. ¿Quiénes son? Me acerco sin vacilar. Es el presidente Grant.
—    Hola —saludo serio—. ¿Qué quieres?
—    Chico, tú eres el líder del Robin Hood Team; ¿no es así?
—    Sí —respondo.
Entonces uno de sus guardaespaldas me empuja contra la puerta y me da un puñetazo en la cara.
—    Estamos hasta los cojones de lo que estáis haciendo tu y tus amiguitos — grita Grant con fiereza—. Dejadlo o lo lamentaréis.
—    Nunca lo haré — respondo mientras me limpio la sangre de la cara—. Nunca me rendiré de luchar ante personas como usted. Nunca dejaré que alguien como usted gobierne este país.
Recibo otro puñetazo y me lanzan hacia la calzada.
—    No puedes hacer nada, chico.
—    Sí que puedo.
—    No… No puedes. Tan sólo eres un crío; una garrapata molesta en el lugar equivocado.
Grant saca una pistola. Me apunta.
—    ¿Quién luchará por ti cuando hayas muerto? — me pregunta mientras me apunta al pecho.
—    Ellos —respondo.
En ese momento salen los ocho miembros del Robin. John, Julia, Matt, Camila, Sky, Edgar, Séneca y Lupo. Todos en fila, Lupo en el centro y John a su lado con una cámara que ha grabado toda nuestra conversación y la ha retransmitido vía online. Se oye a la policía venir y al llegar todos apuntan a Grant y a sus guardaespaldas. Misión cumplida. Red de corrupción neutralizada. Operación Ípsilon toda un éxito.
Un disparo. Me da en el pecho. Grant seguía apuntándome. Veo cómo la policía le dispara y cae al suelo. Mi cuerpo está cediendo. Me duermo. Estoy muriendo. Todos se acercan pero no los oigo. Mi vida ha sido corta y no he dejado legado. Nadie me recordará, ¿verdad? Bueno… Eso no es cierto. Sí que dejo legado. Todo el mundo escuchará la leyenda del Robin Hood Team y Falke Baum. Mi vida ha sido gloriosa; un poco, pero gloriosa. Cierro los ojos. No puedo más.

Me duermo.

lunes, 30 de junio de 2014

REQUIEM 14/07/2013

Sé feliz, abuela. Nunca creí que le dijera estas palabras a mi abuela y menos que serían las últimas que escuchase de mí. ¿Por qué dije esas palabras? Porque no sé lo que hay al final del sendero y si es verdad de que al acabar este largo camino que es nuestra vida hay algo más espero que sea feliz en ese “algo más”. En verdad, ¿habrá algo más al final de nuestra vida? Creo que sí. Al fin y al cabo para eso fueron creadas las religiones. Para darnos a entender que hay un “algo más”. Supongo que en el momento en el que esto sea leído en la iglesia, si es así, habrá gente llorando por la pérdida de nuestra querida Amparo. Yo que ustedes no lo haría pues pese a su pérdida debemos alegrarnos de que haya dejado de sufrir. Estoy completamente seguro de que en algún lugar mi abuela estará velando por nosotros. ¿Por qué no podemos aún asimilar la muerte? Todo el mundo debe morir algún día y miles de personas mueren cada día. Mi abuela era una de las más importantes personas para mí y para mi familia. Ha estado ahí desde que yo era pequeño. Recuerdo miles de momentos con ella. Cuando me quedaba a dormir o iba con mi padre en fiestas a visitarla cuando se quedaba sola. Recuerdo también que me daba una pajita y galletas y me decía que comiera que estaba flaco. Recuerdo haberme tragado alguna de las misas que ella veía los sábados o los caramelos de café que me daba y que siempre tenía al lado de su cama. Desde hace dos años apenas podía andar y solo iba desde el cuarto de abajo hasta la cocina o la sala donde se sentaba horas y horas. No creo que alguien pueda aceptar la muerte de un ser querido el mismo día en el que lo has visto por última vez. No podemos, es más, nos negamos a hacerlo. No puedo aceptar no volver a ver a mi abuela cada día que vaya a su casa, sentada en su silla o tumbada en la cama de hospital que tenían para ella. Ha estado conmigo toda mi vida; sonriéndome y hablándome con esa voz tan dulce que tenía. Ahora se va y jamás volveré a verla. Solo existe un consuelo para mí; que allí donde valla será feliz, mucho más de lo que lo fue en vida. O eso espero. Y a las personas que escuchen esto les pido que acepten su muerte como algo bueno para ella; que se alegren por su nueva vida y no por la vida triste y llena de dolor que ha tenido. Soy su nieto de quince años y pese a que en este mismo instante en el que escribo esté llorando puedo decirles que me alegro más que nadie por la nueva vida que le brinda el destino. Ya no está mi abuela en la tierra pero si por un casual existe un más allá estoy seguro de que será feliz con su marido y hermanos y cuidará de todos nosotros.
Atentamente tu nieto Jose Antonio Mauleón
Hasta siempre, Abuela Amparo.

Sé feliz.

miércoles, 25 de junio de 2014

Existencia

¿Cuál es el triste significado de nuestra vida? ¿Qué somos? ¿Qué hacemos aquí? ¡No lo sé! Y odio no saberlo. No soporto la mera idea de no saber qué hago en este mundo; qué hago en este cuerpo; en este lugar solitario y apartado escribiendo esto. No soporto levantarme cada mañana y pensar en mi triste y solitaria existencia. Mi inútil existencia. ¿Por qué cojones existo? ¿Quién cojones me odia tanto para darme esta vida solitaria, efímera y estúpida en un mundo en el que mi propia especie no siente compasión por mí, ni por ella? ¿Cuál es el jodido significado de esta horrible vida? ¿Cuál es el significado de la vida de cada ser a lo largo de este mundo? Tengo miedo. Tengo miedo a morir sin saberlo y a vivir sin entenderlo. Temo la soledad; temo la vida; temo el destino. Los temo a ellos; a aquellos que tan mal me han tratado a lo largo de la vida. Temo recibir un golpe más; temo que sea el último; temo no volverme a levantar, tal como he hecho hasta ahora una vez tras otra. Una vez en pos de otra me he caído por sus jodidos golpes y me he levantado herido y sangrando. ¿Por qué alguien me odia tanto como para darme esta vida? Me da igual. Me da igual saberlo o no; me da igual estar aquí por algo; me da igual mi cometido o mi jodido destino. Yo lucho por mí mismo. Yo creo mi camino; tomo mis cruces y me levanto cada vez que caigo sobre la punzante gravilla del largo camino. No me detendré; no ahora. Lucharé. Lucharé por mí mismo contra aquel que me odia. Yo llevo las riendas de mi vida. He vivido a espaldas de todos. Nadie nunca me dio su mano para tomarla y levantarme y quizá nunca nadie lo haga. Yo soy fuerte; soy un puto superviviente y nunca caeré en sus manos. Yo soy el dueño de mi vida; el dueño de mi existencia. Nunca jamás oséis desafiarme pues no lo conseguiréis; no conseguiréis hacerme caer. Estoy plantado ante ti, vida, y te juro que ninguno de tus golpes podrá, jamás, hacerme caer. He supervivido a todo lo que me has puesto; a todas las trampas y golpes; he derramado más lágrimas que cualquier otro y las he dejado atrás. Golpéame; golpéame, pequeña; soy fuerte y lo resistiré. Golpéame como siempre lo has hecho; ¡te lo ordeno! Hazlo. Hazlo y se derrotada. Soy solitario, soy fuerte, soy un humano, soy quien odias, soy un superviviente, soy el que se alzará sobre ti y te dominaré. Yo soy Jose Antonio mauleón y jamás me dejaré vencer por alguien como tú.

viernes, 13 de junio de 2014

Monólogo del Doctor en “The Rings Of Akhaten” (Doctor Who "Los anillos de Akhaten")

“Voy a contarte una historia. ¿Los estás oyendo? A todos los que han vivido aterrados por ti y por tu juicio; a todos ellos cuyos ancestros se entregaron ellos mismos se sacrificaron a ti; ¿los estás oyendo cantar? Te gusta pensar que eres un dios pero no lo eres. No eres más que un parásito carcomido por los celos y envidia y que anhela la vida de los demás. Te alimentas de ellos, del recuerdo, del amor y de la pérdida, del nacimiento y la muerte, de la alegría y del dolor. Así que, vamos, toma los míos. Toma mis recuerdos. Espero que tengas un gran apetito porque he vivido una vida larga y he visto unas cuantas cosas. Salí ileso de la última gran guerra del tiempo. Marqué el final de los señores del tiempo. Vi el nacimiento del universo y observé agotarse el tiempo, momento a momento, hasta que no quedó nada ni tiempo ni espacio; sólo yo. He entrado en universos donde las leyes de la física estaban diseñadas por la mente de un maldito loco. He visto universos congelarse y creaciones arder. He visto cosas que no creerías. He perdido cosas que nunca entenderías y sé cosas, secretos, que nunca deben ser contados; conocimientos de los que nunca se debe hablar; conocimientos que harán arder en llamas a los dioses parásitos. Así que ven; tómalo. Tómalo; tómalo todo, pequeño. Tómalo; puedes quedártelo todo.”

lunes, 2 de junio de 2014

Escena 4

“Está ahí. Quiero verlo; quiero abrazarlo; quiero que sea mío. Llevo mucho tiempo observándolo. ¿Por qué no puedo hablarle? Soy incapaz. ¿Por qué no puedo dejar de pensar en él? En su cabello oscuro y corto… En sus ojos profundos y, a la vez, tan impenetrables. Su naricita pequeña y su esbozo de sonrisa me alegran cada día. Voy ya para clase. Él se va también. Me mira… Dios mío; me ha mirado. Va delante de mí. Sube las escaleras de dos en dos. Me encanta eso. Se para. Se da la vuelta y vuelve a bajar. Me mira. Me saluda. Mi corazón palpita más y más deprisa. No puedo contenerlo. ¿Qué hago? Lo empujo contra la pared.”
—    Me gustas. Desde que te conocí no he parado de pensar en ti. Necesito verte y besarte. No aguanto más. No aguanto el verte y no saber qué hacer. No aguanto el no conocerte. No aguanto el tenerte tan cerca sin poder tener opción a rozarte. Necesitaba decirlo. Lo he dicho de una puta vez. Si quieres que me vaya lo haré. Lo entenderé.”

“Me besa.”

martes, 20 de mayo de 2014

Sinfonía

Escuchen los trinos de los violines, los gritos de los niños y los llantos de los ángeles. Todo comienza, sucede y acaba. Este lugar; este mundo, donde los inocentes pecan y los culpables dirigen la sinfonía, llora; rompe en llanto al ver el dolor  marchar por la calle; al ver cómo los peones son dirigidos a una muerte inminente mientras el rey se esconde detrás de mil escudos; donde la fuerza, la maldad y la iniquidad son todo lo necesario para alcanzar la cima. Este mundo llora; el pasado sangra y el futuro se derrumba ante los gritos de los llorosos niños. La gloria de los héroes se ha perdido en un mar de recuerdos ya olvidados. La diosa razón nos da la espalda; vivimos en un mundo maniático, loco y perverso. O luchas o mueres. Los alados tapan sus ojos para no ver el caos en el que nuestro mundo se ha sumido. ¿Dónde quedan las risas inocentes de los niños? ¿Dónde quedan los valores por los que hemos luchado durante siglos?  ¿Aún hay gente que los busque? Luchad y morid; a manos del director; del maestro de ceremonias. ¿Somos algo más que marionetas en una guerra de titanes? Bienvenidos a este lugar; al lugar donde mueren los sueños y se apagan las esperanzas; a este cementerio de inocencia, justicia y amor. Bienvenidos a la sinfonía; al réquiem por la libertad. Tomad asiento y escuchad la triste sinfonía de los violines; escuchadla y llorad pues jamás podréis cambiar una sola nota.

viernes, 16 de mayo de 2014

Dios te salve María

“Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.”
Hoy quiero rezar una oración por la madre. ¿Hay algo más preciado que su amor? No hay nadie en el mundo que te quiera tanto como tu propia madre. Lucha por ti en cada momento; te apoya; te consuela en los peores momentos. ¿Quién no ha llorado en el regazo de su madre alguna vez? Hay veces, durante nuestra vida, que no nos damos cuenta de lo que tenemos. Las tratamos bien pero nunca será suficiente. ¿Alguna vez le habéis dicho a vuestra madre que la queréis o que le agradecéis todo lo que ha hecho por vosotros? No sé si os daréis cuenta de ello hasta que esta desaparezca. Será entonces cuando lloraréis; suplicaréis que vuelva, pero será demasiado tarde.
María, madre de Dios, madre de todos, vio cómo su hijo cargaba con su propia cruz, vio cómo lo crucificaron, vio como suplicaba la muerte y lo vio morir. ¿Hay algo más doloroso en el mundo? ¿Hay algo más doloroso que ver morir a tu propio hijo? Creedme; no lo hay. No hay nada que una madre más tema que a sobrevivir a su hijo. ¿Creéis que alguien puede soportar ver morir al fruto de sus entrañas; a la persona a la que ha visto nacer, crecer, reír, llorar, a la que ha consolado mil veces contra su pecho, a la que ha acompañado durante todo el camino, a la que ha prestado su mano, a la que ha enseñado lo mejor de sí misma, a la que ha amado como a ella misma?
Este texto va dirigido a todas las madres del mundo y, en especial, a la mía. Porque has sido mi madre, la mejor madre que hubiera podido tener y te lo agradezco.

Te quiero, mamá.

domingo, 11 de mayo de 2014

Escena 3

El marido entró en casa. Golpeó brutalmente la puerta y la cerró con un portazo. La mujer salió de su dormitorio. “Lucas” gritó. Fue entonces cuando el marido, enloquecido por el crack y el alcohol, comenzó a golpearla. La agarró, la lanzó contra la pared rompiendo una bonita foto familiar que había colgada, la pateó hasta hacerle sangrar por la boca. Ella gritó. Entonces sus dos hijos de cinco y ocho años aparecieron. El marido, en estado frenético, los agarró y golpeó. La mujer no aguantó más.
“¡Párate de una puta vez! —gritó— He aguantado nueve jodidos años tus golpes, tus llegadas a las tantas de la madrugada drogado, tus violaciones, tus comas etílicos incluso que me rompieras costillas y demás huesos. He luchado como una esclava para que este hogar siguiera adelante y tú sólo bebías y bebías. Me da igual que me pegues, me insultes o me violes; pero lo que no voy a aguantar nunca es que hagas daño a nuestros hijos. Así que ahora márchate de aquí y no se te ocurra volver. —dijo cogiendo una escopeta.”
“Dispárame pues este es mi hogar y estos son mis putos críos a los que pego si quiero y tú no eres nadie para decirme qué hacer, sucia zorra.”

Bum.

viernes, 9 de mayo de 2014

XXI

Puedo sentirte; puedo verte a mi lado. Como si la distancia no importase; como si la tierra dejase de girar una vez de otra en pos. Puedo sentir tu piel, tus labios. Puedo ver tu alma a través de tus ojos. Puedo ver el universo a través de tus oscuras pupilas. Tú eres mi luna, mi Sol y mis estrellas. Desearía pasar todo un instante a tu lado. Un instante eterno. Desearía que el tiempo se parase en cada beso, cada caricia o cada abrazo. Eres tú quien siempre ha estado ahí. Eres tú quien me ha apoyado en los momentos buenos y malos. Eres tú quien aparece de la nada con un saco de amor, besos y caricias. Eres tú quien me hace reír cada instante por las cosas más estúpidas. Eres tú y sólo tú la persona a la que amo. Por cada instante, cada beso, cada abrazo o cada lágrima. Te amo por todo lo que has hecho por mí. Te amo por tratar de entenderme y por aceptarme. Te prometo que cuidaré de ti. Te prometo que te haré feliz. Te prometo que te haré llorar y reír. Te prometo que el Movekil nunca caerá pues es lo que soy y lo que siento. Sólo y totalmente Movekil.

jueves, 8 de mayo de 2014

Grita

Grita. Por tu libertad. Por tu igualdad. Por tu integridad. ¡Grita! Demuéstrale al mundo que tú no eres un simple mortal. No eres una simple ilusión que nace y se desvanece para siempre a lo largo de los años. ¡Grita! Pues tú tienes el poder. Sólo tú. Tu vida es tuya y de nadie más. Nadie podrá jamás controlarte. Nadie podrá someterte. Se dueño de tu destino; se dueño de tu gloria. Vive, sonríe, grita y ama; pero, sobre todo, deja un legado en este mundo. Jamás permitas que el tiempo silencie tu jodido recuerdo; ¿lo entiendes? ¡Nunca! Nunca caigas de rodillas ante nadie. Nunca te arrepientas. ¡Grita! Tú eres el amo. Tú eres el dios de tu vida. Lucha por lo que deseas y jamás te dejes vencer. Nunca seas cruel o cobarde, nunca jamás te rindas o claudiques. Lucha por aferrarte a lo que amas. Lucha hasta que no te quede un ápice de fuerza. Lucha hasta que la puta muerte venga a arrancarte el alma de tus dedos inertes. Se fuerte, se ingenioso, se benevolente, se una persona más y, como tal, lucha por tu hueco en este mundo. Me suda la puta polla que seas un rey o un mendigo. Todos somos iguales. Todos somos humanos. Todos somos dioses. Todos luchamos por la puta libertad e igualdad que nos merecemos. No dejes que unos gilipollas vestidos de oro te digan qué hacer o cómo ser. Se tú mismo y a la mierda los demás. Lucha, esfuérzate, cae y levántate, llora y sonríe pero, sobre todo; ¡GRITA!