Escuchen los trinos de los violines,
los gritos de los niños y los llantos de los ángeles. Todo comienza, sucede y
acaba. Este lugar; este mundo, donde los inocentes pecan y los culpables
dirigen la sinfonía, llora; rompe en llanto al ver el dolor marchar por la calle; al ver cómo los peones
son dirigidos a una muerte inminente mientras el rey se esconde detrás de mil
escudos; donde la fuerza, la maldad y la iniquidad son todo lo necesario para alcanzar la cima. Este mundo llora; el pasado sangra y el futuro se
derrumba ante los gritos de los llorosos niños. La gloria de los héroes se ha
perdido en un mar de recuerdos ya olvidados. La diosa razón nos da la espalda;
vivimos en un mundo maniático, loco y perverso. O luchas o mueres. Los alados
tapan sus ojos para no ver el caos en el que nuestro mundo se ha sumido. ¿Dónde
quedan las risas inocentes de los niños? ¿Dónde quedan los valores por los que
hemos luchado durante siglos? ¿Aún hay
gente que los busque? Luchad y morid; a manos del director; del maestro de
ceremonias. ¿Somos algo más que marionetas en una guerra de titanes? Bienvenidos
a este lugar; al lugar donde mueren los sueños y se apagan las esperanzas; a este
cementerio de inocencia, justicia y amor. Bienvenidos a la sinfonía; al réquiem
por la libertad. Tomad asiento y escuchad la triste sinfonía de los violines;
escuchadla y llorad pues jamás podréis cambiar una sola nota.
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