Grita. Por tu libertad. Por tu
igualdad. Por tu integridad. ¡Grita! Demuéstrale al mundo que tú no eres un
simple mortal. No eres una simple ilusión que nace y se desvanece para siempre
a lo largo de los años. ¡Grita! Pues tú tienes el poder. Sólo tú. Tu vida es
tuya y de nadie más. Nadie podrá jamás controlarte. Nadie podrá someterte. Se
dueño de tu destino; se dueño de tu gloria. Vive, sonríe, grita y ama; pero,
sobre todo, deja un legado en este mundo. Jamás permitas que el tiempo silencie
tu jodido recuerdo; ¿lo entiendes? ¡Nunca! Nunca caigas de rodillas ante nadie.
Nunca te arrepientas. ¡Grita! Tú eres el amo. Tú eres el dios de tu vida. Lucha
por lo que deseas y jamás te dejes vencer. Nunca seas cruel o cobarde, nunca
jamás te rindas o claudiques. Lucha por aferrarte a lo que amas. Lucha hasta
que no te quede un ápice de fuerza. Lucha hasta que la puta muerte venga a
arrancarte el alma de tus dedos inertes. Se fuerte, se ingenioso, se benevolente,
se una persona más y, como tal, lucha por tu hueco en este mundo. Me suda la
puta polla que seas un rey o un mendigo. Todos somos iguales. Todos somos
humanos. Todos somos dioses. Todos luchamos por la puta libertad e igualdad que
nos merecemos. No dejes que unos gilipollas vestidos de oro te digan qué hacer
o cómo ser. Se tú mismo y a la mierda los demás. Lucha, esfuérzate, cae y
levántate, llora y sonríe pero, sobre todo; ¡GRITA!
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