¿Alguna
vez he mencionado que me gusta viajar en metro? La verdad es que me apasiona.
Me apasiona la de gente desconocida que viaja junto a mí. Me gusta mirarlos y
ver cómo son pero lo que más me gusta es imaginarme sus historias. Todo lo que
han vivido. ¿No sería impresionante conocerlo? ¿No sería hermoso saber todas
sus historias? Por eso me encantan las ancianas. ¿Cuántas historias tendrán
para contarme? Las admiro. Han pasado por tanto hasta llegar hasta donde están.
Hace poco me senté en frente de una anciana en el metro. Estaba escuchando a
unos jóvenes hablar y cuando se bajaron me dijo “Se han equivocado de escalera.
Querían ir a una tienda pero se han bajado en Moyua: Diputación; tendrán que
dar un buen paséo.” A mí me pasa eso de bajarme en Moyua Diputación muchas
veces. Y siempre subo la escalera, veo “Elcano” en la escalera de enfrente y
bajo. Hay que ver cómo conocía las paradas. Me gustaría conocer sus historias.
En el metro veo a madres con niños y bebés, a futbolistas después de un
partido, a músicos con la guitarra… ¿A dónde irán? ¿Cuáles son sus historias?
Me gustaría conocerlas, sus triunfos, sus derrotas, sus lágrimas y sus llantos
de emoción. ¿No os gustaría a vosotros conocer las historias de la gente?
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