jueves, 25 de septiembre de 2014

Trevor y la fuente de la esperanza

¿Habéis escuchado alguna vez la historia de Trevor? Era un chico interesante; cada vez que lo golpeaban, pataleaban o humillaban se volvía a poner en pie y decía: “Dadme más.” El chico siempre andaba solo. Iba al instituto y todos le miraban con cara de asco, se apartaban de él y lo llamaban “basura”. Había intentado juntarse con personas con quienes más o menos se llevaba bien pero estas siempre lo rechazaban pues; ¿cómo iban a permitir que un loco desechable como él se juntara con alguien como ellos? Fuera del instituto las cosas iban tan mal o peor. Cada vez que salía a la calle alguien le amenazaba o le pegaba. Tenía miedo de todos. Un día no pudo más y se suicidó. Al día siguiente en el instituto celebraron una despedida y la tutora de su clase pidió a los compañeros de Trevor que hablaran sobre él. Dijeron cosas que llegaron a emocionar tanto a estudiantes como a profesores. Dijeron que siempre lo habían querido y apoyado, que lamentan su pérdida, que siempre habían querido ser amigos suyos y que era la mejor persona del mundo. Al acabar y dejar a todos llorando entró Trevor, quien había fingido su muerte, y dijo: “¿Por qué soy yo el único que no se ha conmovido con vuestras palabras? ¿Por qué soy yo el único que sabe que todas esas palabras son sucias patrañas de unos hipócritas? Vosotros, compañeros, sois los mismos que me llamáis loco y me miráis con cara de asco cada vez que me veis, ¿por qué decís ahora que me apreciáis tanto cuando la verdad es que estáis deseando verme muerto de verdad? Vosotras, compañeras, ¿por qué os lamentáis de no ser mis amigas cuando cada vez que me he intentado juntar con vosotras me habéis rechazado como, según decís, la basura que soy? ¿Por qué nunca habéis intentado conocerme? ¿Por qué jamás me habéis tratado como a un igual sino como una rata o un objeto de usar y tirar? ¿Por qué habéis hecho emocionarse al público con vuestra sarta de mentiras?; ¿acaso no conocían la verdad que tratasteis de ocultar con las bellas palabras sin sentido que decís?”. La historia es triste, ¿cierto? Pero, lo más triste es que nada cambió. Todos siguieron considerando a Trevor un loco y una basura y nunca nadie de ese instituto llegó a conocerlo de verdad; pero la parte buena es que un día se topó con alguien que de verdad lo aceptaba, conocía y quería y fueron felices juntos; o eso es lo que todos queríais oír para poder saciar ese extraño sentimiento que os comía por dentro. 

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