¿Alguna
vez os habéis preguntado qué es la soledad? Yo creo que sabéis el concepto pero
que no tenéis ni idea. Yo he vivido la soledad muchos años y todavía ahora la
soporto en parte. En mi opinión no hay mal peor para una persona. La soledad es
dura y, a veces, dolorosa. Es un enorme mal en el cual, si entras es difícil
que salgas. La soledad es curiosa. Siempre va a atacarte, siempre va a
desmoralizarte y hacerte pensar mal. La soledad es fría, es duda, es no saber
qué hacer. La soledad es estar un día normal en casa sin hacer nada porque no
tienes a nadie con quien charlar o pasar un rato jugando a los videojuegos. La
soledad es sentarse solo en el patio del colegio y ver a los chavales jugar mientras te imaginas
que eres uno de ellos; hasta que tu mente se retuerce y te dice “Tú nunca
podrías ser uno de ellos. No te quieren, Te odian. Te odias, admítelo.”. Soledad es aburrirte en casa y salir y patear
una y otra vez el pueblo en busca de algún niño más pequeño que tú que te de
conversación un rato porque estás solo y no tienes a nadie. La soledad te hace
dudar de todo y de todos; hasta de ti mismo. Piensas que todos están en tu
contra, que todos te consideran diferente, que todos te desprecian por vestir
el negro o por gustarte otras cosas; cuando no es así, cuando eres normal,
cuando te gusta lo mismo que a ellos, pero ellos no lo saben. Soledad es desear
más que nada ser uno de ellos, encajar en sus grupitos de seis y charlar como
tú bien sabes. Soledad es creer que nadie te aceptaría como eres por el mero hecho
de que no te conocen. ¿Es eso verdad? ¿Me criticáis a las espaldas por estar
sólo o por ser diferente? ¿Es verdad que nunca voy a encontrar a nadie adecuado
con quien echar una partida a la máquina, con quien comer pipas en un parque
sin charlar de nada o con quien reír un chiste estúpido? Deseo eso; deseo eso más que nada en este
mundo. Deseo tener una vida como todos los demás chicos del instituto. Deseo
reír, gastar bromas y no parar de hacer estupideces con los colegas porque
estoy siempre solo sentado en el patio del instituto viendo a los demás chavales
reír y jugar mientras me imagino a mí
mismo con ellos pues no tengo a nadie con quien hacerlo.
Eso
es la Soledad.
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