Acaricio
tu cara mientras tus dulces ojitos de gacela me miran, tan gráciles, tan
hermosos. Beso suavemente tus labios y mi corazón comienza a palpitar cada vez
más deprisa. Acaricio tu corto cabello mientras te beso la frente con
delicadeza. Sonríes; tu sonrisa es muy hermosa y llena de pasión. Coloco mis manos
en tu cintura y te beso mientras voy subiendo poco a poco mis manos hasta
agarrar tus hombros. Comienzo a desabrochar tu camisa botón por botón y te
escucho susurrar “Te quiero”; sonrío y continúo. Tu torso queda desnudo; eres
tan hermoso… Beso tus labios, luego tu cuello y bajo a tu pecho. Gimes y vuelvo
a besarte la boca. Me quito la camiseta y me siento en la cama. Atrayéndote hago
que te sientes encima de mes piernas mirando hacia mí y comienzas a besarme al
tiempo que me acaricias la espalda. Estás nervioso y puedo verlo. Tenías ganas
de que esto pasara. Te agarro y te doy la vuelta tumbándote en la cama y
colocándome sobre ti. Beso tu cuello a la vez que agarras mi espalda con
fuerza. Voy bajando mi mano desde tu pecho hacia abajo y llego a tu
entrepierna. Gimes y me agarras todavía más fuerte.
“Te
quiero” repites dos veces. “He deseado esto tantas veces y no podía decírtelo.
Deseaba besarte cada vez que te veía pero no podía” susurro a tu oído. “Te he
amado desde la primera vez que te vi y ahora todas esas noches pensando en ti y
todas las lágrimas que he derramado han merecido la pena. Te amo” continuo. “Eres
el chico más bueno, hermoso y sincero que he conocido y quiero pasar el resto
de mi vida a tu lado” respondes con tu clara voz mientras ves las lágrimas que
derramo. Me das la vuelta y te sientas sobre mí. Sonrío y golpeo tu frente con
dos dedos. “Baka” susurro.
Me
besas y acaricias mi oscuro cabello mientras mis brazos te rodean. Tengo calor;
mucho más que nunca y me encanta. Te levantas y me agarras de las manos para
que te siga. Me pongo en pie y comienzas a besarme. Te empujo contra una pared
y comienzo a besar tus brazos y tu espalda. Me agarras y te das la vuelta. Colocas
mi mano en tu entrepierna y gimes. Desabrocho el botón de tu pantalón y poco a
poco voy bajando la cremallera. El pantalón cae dejándote cubierto tan solo por
unos bóxer verdes. Beso tu cuello y voy
bajando a la vez que besándote tu pecho y tu tripa.
Al
llegar a arrodillarme coloco la mano sobre tu polla erecta cubierta todavía por
el bóxer. Es enorme. La mordisqueo un poco y lanzas un suspiro de placer. Bajo
lentamente tus calzoncillos pudiendo ver tu gran y erecto miembro ante mí.
Tenía muchas ganas de verlo. Lo agarro y muevo la mano de arriba abajo viendo
como tu respiración se remarca y se acelera. “¿Te has depilado para mí?” te
pregunto. “Sí” musitas. Coloco tu miembro erecto en mi boca y lo lamo de arriba
abajo. Te agarro el culo muy fuerte y te doy una palmada. Gimes y continúo
lamiendo cada vez más deprisa. Saco tu polla de mi boca y la agito al tiempo
que lamo tus huevos. No paras de gemir y suspirar; te encanta.
Me
levanto, te agarro por la cintura y te beso. Me empujas lentamente y me haces
sentarme sobre la cama. Te agachas y besas mi cuello mientras me desabrochas el
pantalón. Me quitas el pantalón y el bóxer del tirón dejándome desnudo. Agarras
mi pene y te lo metes en la boca muy rápido. Me encanta. Lo lames velozmente
arriba y abajo, hasta el fondo y te atragantas más de una vez. “Ya cogerás
práctica con el tiempo” susurro. Continúas lamiéndolo y agitándolo y me encanta
cómo lo haces. Siento mucho placer y suspiro suavemente mientras lo haces.
Me
levantas y me susurras al oído “Fóllame”. “Es tu primera vez con un hombre,
¿no?” te pregunto. “Sí” respondes con una voz nerviosa. “Quiero que me folles y
sé que me va a doler mucho pero quiero que lo hagas” continúas. “Estoy deseando
que lo hagas; llevo mucho tiempo deseándolo” concluyes. “Relájate y cálmate.
Haré que te encante” respondo. Te coloco a cuatro patas sobre la cama y
comienzo a lamerte el culo. “Hay que dilatarlo un rato” digo y sigo lamiendo.
Escupo y rodeo tu ano con la saliva. Te meto un poco el dedo y gimes en alto.
Sigo lamiendo y echándote saliva. Te está gustando esto. Meto ligeramente mi
lengua dentro de ti y suspiras de placer. Escupo y dilato. “Ya está bastante
dilatado. Tienes ganas y se nota” explico.
Me
arrodillo y te hago bajar más el culo para poder metértela bien. “¿Preparado?”
te pregunto. “Sí; estoy nervioso —admites—; ¿dolerá mucho?”. “Un tanto —te respondo—.
Voy a ello”. Coloco mi pene en tu ano y voy empujando lentamente. Meto un poco
y gritas. “tranquilo. Iré metiéndolo poco a poco” digo calmado. Meto un poco
más y espero. Te está doliendo y estás suspirando mucho. Se nota que jamás te
lo habían hecho. Continúo hasta haberla metido entera y espero a que te calmes
un poco. “Duele” gimes. “Ahora voy a ir metiéndola y sacándola lentamente”
digo. Poco a poco voy metiéndola y sacándola mientras veo cómo te apoyas sobre
tus brazos y suspiras. Poco a poco te vas calmando así que voy metiéndola más
deprisa. Te agarro por la cintura y te pongo de rodillas mientras te follo para
poder besarte. Te agarro el cabello, inclino tu cabeza y te beso el cuello. Te
empujo hacia delante, vuelves a sostenerte con las manos, te agarro la cadera y
te follo muy rápido. Gimes muy alto. Te encanta.
Saco
mi pene de ti y te tumbo boca arriba. Elevo tus piernas y te la vuelvo a meter.
Te miro mientras te follo y veo cómo suspiras de placer. Te encanta. Comienzas a
tocarte mientras te beso y te follo más fuerte. Me está encantando y a ti
también. Apoyo mi pecho sobre el tuyo y beso tu cuello. Te follo más rápido
cada momento. “Córrete” susurro. Te masturbas con una mano y con la otra me
agarras la espalda. Gimes; gimes muy alto, me besas y te corres. Suspiras,
estás cansado. Acelero el movimiento de mi pubis, gimo y te follo todo lo
deprisa que puedo. Viene; noto cómo viene a mí. Gimes, gimo y me corro dentro
de ti. Suspiro. No puedo más; estoy muy cansado.
Saco
mi pene de ti y me tumbo a tu lado. Beso tu mejilla. “¿Te ha gustado?”
pregunto. “Mucho —asientes—; no ha dolido tanto como me esperaba”. “Yo sé
hacerlo y por eso no te ha dolido” río. “Tenía muchas ganas —digo— llevaba
meses esperando esto”. “Te amo; te amo más de lo que jamás he amado a ninguna
chica —admites—. Eres perfecto”. “Baka, tú también eres perfecto —respondo—. Te
amo”
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