lunes, 17 de septiembre de 2012

3.3.3.3


3.3.3.3.
Hoy la luna no cubre,
suficiente oscuridad.
Hoy el sufrimiento,
es la única verdad.
Llena el vacío
con más soledad.
Mas, no te vayas
y me dejes atrás.
Punzadas,
identifican mi situación.
Huellas de tus manos,
inundan mi corazón.
No hay más que odio,
donde reinaba el amor.
Frías cadenas de rencor
envuelven mi dolor.
Ésta noche la luna canta
al sino incierto.
Ésta noche la vida canta,
a la pasajera muerte.
Grandes penas arrastran mi alma,
pues creo,
que la grandeza que acompañaba tu belleza,
muerto ha sido por tu gozo y mi dolor.
El frío hiela mi cuerpo,
desnudo por tu mirada.
Mi alma rota solloza,
sobre piedra labrada.
Muere.
Muere conmigo.
Tu mente se desintegra,
como papel perdido.
Menos que cenizas quedan,
donde un gran fuego había.
Pues es hoy,
cuando la lluvia arrecia.
Antes no me daba cuenta,
de todo lo que te quería.
Ahora que te he perdido,
sé que la pena no merecía.
El viento arrastra corazones,
vísceras y órganos vitales.
Que por una u otra persona,
han sido descuartizados cual animales.
Solo el asfalto susurra,
los caminantes pasados,
contando sus secretos,
a lo que escuchen extasiados.
Cuchillos rasuran mis venas,
por donde diamantes corren.
Antes había sangre,
todos lo saben.
Flor marchita llora,
los recuerdos perdidos,
esperanzas deseadas,
que han desparecido.
Sufro en silencio
preguntándome por el final
de ésta agonía,
que me hace mal.
Hoy la luna no cubre,
suficiente oscuridad.
Hoy el sufrimiento,
es la única verdad.
No hay suficientes lágrimas
para describir el dolor.
Pues es esto,
lo que me provoca ardor.
La sangre atraviesa mi piel,
cual lanza en carne.
Carne pura,
dulce cual miel.
El pelo azabache,
el blanco suelo corromperá
y tus suaves manos
acariciarán.
Un día tuya fui,
tuya completamente.
Mas ahora me arrepiento,
de ser tan complaciente.
No eres tú,
es todo.
Todo me hace daño,
mas no encuentro otro modo.
Otro modo de vivir,
sin tu piel junto a la mía,
otra forma de vida,
más allá de la que ya tenía.
El deseo se convierte en desdén,
corrupción y desesperación.
Nadie entiende lo que quiero,
nadie cruza mi habitación.
Mi sangre tu pasado mancha,
mis manos tu piel mancillan
y mis labios tu cuerpo marcan
cual molde de arcilla.
No hay mas sueños rotos,
pues no hay mas sueños.
No hay nada que sea deseado.
Nadie sale con los bolsillos llenos.
Todos desean completarse,
llenar ese vacío.
Todos caen en la trampa,
necesitan cosas sin sentido.
Me mata el dolor,
perdí un amigo,
por la tentación,
pensando que lograría algo mejor.
Ahora no tengo nada.
Nada que me llene,
que me complete,
hace tiempo que todo duele.
Solo siento vacío
porque me has abandonado.
Para no ahogarme,
tengo que mantenerme a nado.
Hoy la luna no cubre,
suficiente oscuridad.
Hoy el sufrimiento,
es la única verdad.
8-5-2012
leila yuejian

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