Recuerdo cada camino, cada historia,
cada saludo y cada despedida. Recuerdo todas sus caras, recuerdo todas sus
voces recuerdo cada palabra de apoyo o
despecho. Recuerdo sus sonrisas, sus llantos y sus miradas. Recuerdo a todas
esas personas que han pasado por mi vida. Algunas se han cruzado sin más y
otras me han dejado un gran recuerdo. Recuerdo cada insulto, cada golpe o cada
desprecio. Recuerdo cada sonrisa, cada signo de apoyo o cada beso; cada “te
odio” y cada “te quiero”. Por mi vida han pasado muchísimas personas. Algunas
me han tratado mal y otras han permanecido a mi lado. He sido insultado,
abofeteado y pateado pero, a su vez, he sido amado y querido. Todas esas
personas que han pasado por mi vida me han cambiado, para bien o para mal, y
sin ellas no sería quien soy a día de hoy. Hay personas que me conocieron hace
mucho y otras que apenas saben de mí. He crecido mucho estos últimos años y ya
no soy quien era antiguamente. No soy ese niño de hace tres años ni soy el
hombre que seré dentro de diez. Todo cambia. Las personas van y vienen.
Recuerdo cuando, a mis doce años, me decía “Algún día seré feliz con él”. Ese
día nunca llegó por más que esperé aunque, la verdad es que, lo prefiero así. A
día de hoy soy feliz. Estoy enamorado de un chico perfecto, que es mi novio, y
tengo buenos amigos. Soy lo que soy por todas y cada una de las personas que
han pasado por mi vida y, por ello, quería agradecérselo. Al fin y al cabo
estoy aquí.
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